El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, calificó este viernes como “resultados militares decisivos” las operaciones actuales en el conflicto contra Irán. Durante una rueda de prensa en la capital estadounidense, el funcionario sostuvo que las Fuerzas Armadas de su país son el principal garante de la estabilidad global y, por lo tanto, acreedoras permanentes al reconocimiento internacional.
“La única institución que debería ganar el Premio Nobel de la Paz cada año son las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, porque somos el garante de la seguridad y la protección no solo de nuestro país, sino de mucha gente en este mundo”, afirmó el jefe del Pentágono.
La declaración surge en un contexto donde la administración de Donald Trump mantiene una postura de “máxima violencia” para neutralizar a sus adversarios, según palabras del propio secretario.

Del Departamento de Defensa al de Guerra
Al ser cuestionado sobre la posibilidad de redenominar a su oficina como “Departamento de la Paz”, Pete Hegseth defendió el reciente cambio de nombre de la institución. Explicó que el retorno al término “Guerra” busca reflejar una postura proactiva bajo la premisa de alcanzar la paz mediante el uso del poderío militar. El secretario enfatizó que esta visión no es simbólica, sino operativa.
“En realidad, pasamos de Defensa a Guerra porque queremos ser proactivos a la hora de lograr la ‘paz a través de la fuerza’. Cuando libras una guerra de la manera correcta, el propósito final es lograr la paz”, argumentó el funcionario ante los medios acreditados.
Dicho cambio de nomenclatura coincide con la política exterior de la Casa Blanca, la cual ha sido objeto de críticas por parte de la minoría demócrata en el Congreso debido a la falta de autorización legislativa para las acciones bélicas iniciadas el pasado 28 de febrero.
Tensiones con la Santa Sede y el Poder Legislativo
La postura del Pentágono también generó contrastes con el Vaticano. Ante las críticas del Papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, Pete Hegseth evitó profundizar en la polémica tras los roces diplomáticos registrados a principios de mes con el nuncio apostólico. El secretario se limitó a señalar que el líder religioso “hará lo suyo”, mientras que el Departamento de Guerra se apega a las órdenes ejecutivas del presidente.
“Nosotros sabemos cuál es nuestra misión. Sabemos qué autoridad tenemos. Lo tenemos muy claro. Obedecemos las órdenes del presidente, tenemos abogados por todas partes analizando lo que hacemos y por qué lo hacemos”, puntualizó.
Mientras el Ejecutivo defiende su autonomía para dirigir el conflicto, en el Capitolio persiste el debate sobre la limitación de los poderes de guerra presidenciales, especialmente después de que el Comité Nobel noruego declinara otorgar el galardón al mandatario republicano en 2025.