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El fenómeno meteorológico de ‘El Niño’ podría extenderse hasta el invierno

Un panorama de alta variabilidad climática se vislumbra para los próximos meses a nivel global y regional. El fenómeno de El Niño cuenta con un porcentaje sumamente elevado de probabilidades de manifestarse formalmente en el corto plazo y, además, de prolongar su presencia de manera ininterrumpida durante el invierno del hemisferio norte, abarcando el periodo de 2026-2027. Así lo ha revelado el más reciente diagnóstico emitido de forma oficial por el Centro de Predicción Climática del Gobierno de Estados Unidos.

El informe técnico, que fue publicado el pasado 14 de mayo, detalla proyecciones estadísticas contundentes sobre la evolución de este evento. De acuerdo con los especialistas de la institución estadounidense, la probabilidad de que El Niño emerja formalmente entre los meses de mayo y julio de 2026 se sitúa en un 82%. Esta tendencia se vuelve todavía más drástica al proyectar el comportamiento hacia el cierre del año, dado que la probabilidad de que las condiciones meteorológicas continúen activas entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 se eleva hasta alcanzar el 96%.

Ante la difusión de estos preocupantes modelos, el meteorólogo José Martín Cortés compartió un análisis de moderación a través del portal especializado Meteored. El experto subraya la importancia de la prudencia científica frente a los pronósticos a largo plazo, señalando textualmente que los escenarios a meses de distancia “son inciertos, tanto pueden como no suceder y asegurar que será el peor Niño o que habrá una sequía terrible y calor como nunca en México y muchos países, más que prevenir, causa pánico”.

Efectos previsibles y variabilidad en el territorio mexicano

A pesar de los llamados a evitar el alarmismo, los indicadores actuales del calentamiento del océano revelan que el fenómeno está ganando fuerza progresivamente. Este incremento térmico transformará radicalmente el clima en México, donde la población experimentará una combinación bastante inusual de temperaturas extremas, periodos de lluvias muy intensas y algunos frentes fríos remanentes. El aumento de la temperatura en el agua marina funciona directamente como un combustible para el desarrollo de ciclones tropicales y huracanes, con la previsión de que la actividad ciclónica sea mucho más agresiva en la cuenca del Océano Pacífico, razón por la cual las autoridades climáticas mantienen una vigilancia estrecha en todas las zonas costeras del país.

Por otro lado, el especialista José Martín Cortés anticipa que se registrarán olas de calor sumamente intensas que elevarán los termómetros en gran parte del territorio nacional antes de que se logre establecer formalmente la temporada formal de lluvias. El contraste meteorológico será evidente: el norte del país sufrirá ambientes secos, mientras que en el sur se incrementará notablemente la humedad y la nubosidad. Además, debido a la interacción de masas de aire de distinto origen, se contemplan descensos térmicos aislados y granizadas imprevistas, los cuales representan los cambios bruscos característicos de la transición hacia un evento robusto de El Niño. La coexistencia de sequías severas con el riesgo inminente de inundaciones por tormentas tropicales obligará a la población a mantenerse informada para prevenir desastres naturales.

¿Qué es El Niño y qué indican las mediciones del Pacífico?

Científicamente, El Niño es un fenómeno climático natural que se repite en ciclos que oscilan entre los 2 y los 7 años. Este proceso se desencadena cuando las aguas superficiales del Océano Pacífico ecuatorial, específicamente en la zona central y oriental frente a las costas de Sudamérica, sufren un calentamiento inusual. Durante el último mes, el sistema conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur) se mantuvo en una fase de neutralidad, pero múltiples indicadores físicos demuestran un fortalecimiento gradual de las condiciones propicias para el cambio de fase.

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Las temperaturas superficiales del mar se mantuvieron inicialmente cerca de los promedios históricos; sin embargo, el índice de la región Niño-3.4 subió a +0.4 °C, mientras que otras zonas del océano registraron valores térmicos superiores. El Centro de Predicción Climática del Gobierno de Estados Unidos explicó que el calor bajo la superficie del Pacífico ecuatorial aumentó por sexto mes consecutivo. A esto se le sumaron anomalías en los vientos del oeste y alteraciones directas en la convección atmosférica. Finalmente, el promedio del Ensamble Multi-Modelo de América del Norte respalda científicamente la formación de El Niño a partir del próximo mes, aunque todavía prevalece la incertidumbre respecto a cuál será su intensidad máxima.