Un estudio científico detectó 45 compuestos en aguas superficiales de la cuenca del río Atoyac, en Puebla y Tlaxcala. De estos hallazgos, 21 fármacos presentaron altas concentraciones, lo que podría provocar un daño ambiental en la zona.
La investigación, publicada en la revista Journal of Environmental Management, analizó la presencia de compuestos farmacéuticos en distintos puntos de la cuenca, como el embalse de Valsequillo, para identificar su distribución y estimar sus qué posibles efectos ecológicos tendrían.
El estudio, titulado Tracking 45 pharmaceutical active compounds in a highly anthropogenically impacted basin in Mexico: Probabilistic ecological risk assessment, fue publicado en septiembre de 2026 en la revista Journal of Environmental Management por Jaime Dueñas-Moreno, Abrahan Mora y Jürgen Mahlknecht.
¿Qué medicamentos encontraron en el río Atoyac?

Entre las sustancias identificadas están el ibuprofeno, el diclofenaco, el naproxeno y diversos antibióticos, como el sulfametoxazol y la trimetoprima. También se detectaron compuestos de difícil degradación, como la carbamazepina, utilizada como medicamento antiepiléptico.
Aunque los investigadores analizaron 45 compuestos farmacéuticos, no todos fueron detectados en las muestras. El estudio reportó la presencia de 21 sustancias, con frecuencias de detección que variaron según el compuesto y el sitio de muestreo.
El naproxeno registró una concentración máxima de 4 mil 400 nanogramos por litro y fue detectado en 28 de los 29 puntos analizados. En tanto, la trimetoprima se encontró en 27 sitios, con una concentración mínima reportada de 9 nanogramos por litro.
La evaluación de riesgo ecológico identificó al ibuprofeno como una sustancia que representa un riesgo para los organismos acuáticos. La trimetoprima y el diclofenaco, por su parte, mostraron posibles riesgos que requieren atención.
Descargas de aguas residuales, una fuente de contaminación
El estudio encontró concentraciones elevadas de fármacos en zonas cercanas a plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que apunta a estas instalaciones como una fuente importante de contaminación farmacéutica en la cuenca.
Según explicó Jaime Dueñas-Moreno a Gonzalo Ortuño López de Mongabay Latam, los sistemas convencionales de tratamiento no necesariamente eliminan estos compuestos. Durante el proceso, algunas sustancias pueden permanecer en el agua descargada, mientras otras se acumulan en los lodos.
Las aguas residuales urbanas y hospitalarias figuran entre las principales vías por las que los residuos de medicamentos llegan a los cuerpos de agua. Su presencia también puede relacionarse con la densidad de población y con el manejo insuficiente de las descargas.
El río Atoyac atraviesa zonas urbanas e industriales de Puebla y Tlaxcala y recibe distintos tipos de contaminantes, entre ellos residuos industriales y materia orgánica.
¿Qué riesgos representan los fármacos para la salud y el ambiente?

La presencia de estos compuestos podría tener efectos graves sobre la biodiversidad acuática. Algunos fármacos pueden interferir con procesos biológicos de los organismos, modificar funciones reproductivas y hormonales o afectar la composición de las especies que habitan los ecosistemas.
De acuerdo con Mongabay Latam que cita a Regina Montero Montoya, investigadora del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, ciertos contaminantes farmacéuticos pueden afectar a los organismos acuáticos y favorecer que sobrevivan especies resistentes a sus efectos.
En el caso de los antibióticos, la preocupación se da por la posible selección y propagación de bacterias resistentes a los antimicrobianos. Entre las sustancias señaladas por los investigadores están la trimetoprima, la ciprofloxacina y el sulfametoxazol.
En la presa de Valsequillo, la investigación incluyó muestras de la presa de Valsequillo, donde encontraron constantes de algunos compuestos en el embalse, entre ellos carbamazepina, sulfametoxazol, trimetoprima, claritromicina y clindamicina. Este comportamiento sugiere que ciertas sustancias tienen una degradación limitada bajo las condiciones observadas.
¿Afectará a la población?
Hasta el momento, el estudio no evaluó directamente los efectos de estos contaminantes en la salud de la población. Los investigadores señalaron que todavía es necesario determinar si los compuestos presentes en el agua llegan a los acuíferos o a los cultivos irrigados con agua de la cuenca.
El muestreo se realizó únicamente durante la temporada seca. Por ello, todavía es necesario analizar cómo cambian las concentraciones durante la temporada de lluvias y evaluar factores como la dilución del agua, la resuspensión de sedimentos y las variaciones en el funcionamiento de las plantas de tratamiento.
El estudio también advierte que los fármacos no son el único problema de la cuenca. De acuerdo con los especialistas consultados por Mongabay Latam, la contaminación industrial y riesgos biológicos asociados con las aguas residuales siguen siendo preocupaciones centrales para el río Atoyac.
