Jesús A. C., mejor conocido como ‘El Chuy’, y su pareja, Rosalba, fueron asesinados la noche del sábado 3 de octubre en la colonia Ejidal, en San Martín Mexicapam, agencia municipal de Oaxaca de Juárez.
De acuerdo con la Fiscalía General del Estado (FGR) de Oaxaca, ambos eran comerciantes y tenían un negocio de elotes llamado “El Chuy”, que ofrecía alimentos en el centro de la capital.
¿Qué se sabe del asesinato de ‘El Chuy’ y su pareja en Oaxaca?
La Fiscalía informó que ya comenzaron las investigaciones correspondientes luego del ataque armado en el que perdieron la vida ambos comerciantes.
De acuerdo con reportes iniciales, las víctimas se desplazaban a bordo de una motocicleta sobre calles de la colonia Ejidal, perteneciente a dicha agencia, cuando fueron atacadas a balazos por sujetos desconocidos. Al tener conocimiento del caso, la FGEO desplegó inmediatamente a un equipo multidisciplinario para el procesamiento de la escena del crimen.


Del mismo modo, informaron que la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), se realizan labores especializadas de inteligencia y de trabajo en campo con el objetivo de trazar líneas de investigación sólidas que conduzcan a la identificación y pronta captura de los responsables.
Personal de la Institución lleva a cabo entrevistas y recaba testimonios en la zona además de un exhaustivo análisis de contexto de ambas víctimas para fortalecer las hipótesis del caso y esclarecer el móvil de la agresión.
Tras estos hechos, locatarios informaron que comenzaron a recibir mensajes de extorsión directa, lo que encendió las alarmas sobre el riesgo que enfrentan los pequeños comerciantes en la capital oaxaqueña.
¿Quién era ‘El Chuy’ y Rosalba, famosa pareja de eloteros?
Jesús Alvarado era un comerciante de origen mazateco, oriundo de Huautla de Jiménez, quien encontró en la venta de elotes y esquites una manera de ganarse la vida; gracias a su trabajo logró hacerse de un nombre entre locales y turistas de la localidad.

Por más de 20 años “El Chuy” llevó a sus clientes nuevas preparaciones y ofrecía desde esquites con chapulines y camarón, hasta tuétano y salsas nuevas, mezclando el antojito popular con ingredientes oaxaqueños.
Su esposa Rosalba, tenía 30 años de edad y fue una pieza fundamental e impulsora clave en el crecimiento y éxito en la venta de elotes y esquites.
Su negocio era distinguido por mostrar el famoso “elotote”, figura que llamaba tanto la atención de quienes caminaban por el Centro Histórico hasta convertirse en su sello.
También era conocido por servir sus esquites utilizando hojas de totomoxle, práctica inspirada en las costumbres de su tierra mazateca y con esto buscaba disminuir la generación de basura.
