Llega la Navidad, llegan los propósitos de año nuevo y, en la mitad del mundo, llega el invierno. Y todo ello da lugar a una época festiva en la que surge una paradoja: ¿se puede cuidar la línea como propósito para un nuevo ciclo y, a la vez, disfrutar a la vez de las fiestas? Una duda que hasta Santa Claus podría tener. Foto Freepik
Compartir
Publicación restringida: no tienes permiso para ver el contenido de esta publicación.