El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, en conjunto con otras organizaciones civiles, confirmó el hallazgo de “numerosos” restos humanos tras una nueva incursión en el Rancho Izaguirre, el cual era operado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Durante la inspección de una fosa séptica, los buscadores localizaron piezas dentales, placas y diversos indicios óseos a una profundidad de 80 centímetros.
Los análisis genéticos realizados hasta el momento arrojan la existencia de entre 95 y 98 muestras únicas de ADN en los restos recuperados dentro del Rancho Izaguirre. Esta cifra supera los hallazgos registrados el año pasado en la misma zona.
“En esta ocasión, la cantidad de restos localizados es mucho mayor a la del año pasado, lo que evidencia la magnitud real de lo ocurrido en este lugar”, sostuvo.
Evidencias de reclutamiento forzado
La intervención en el lugar también arroja luz sobre las dinámicas de violencia en la localidad de Teuchitlán. De acuerdo con las autoridades federales, existen 47 personas detenidas por su presunta relación con las actividades ilícitas en el Rancho Izaguirre.
Asimismo, cateos en fincas vinculadas permitieron la ubicación de 70 jóvenes, presuntas víctimas de reclutamiento forzado por parte del crimen organizado.
A un año de que los colectivos localizaran decenas de prendas de vestir en el sitio, el análisis forense ha permitido la identificación positiva de dos personas.
No obstante, las organizaciones de búsqueda advierten que las labores están lejos de concluir, pues existen puntos de interés con profundidades de hasta tres metros que aún no han sido explorados.


Continuidad en las labores de búsqueda
Líderes de diversos colectivos reconocieron la apertura informativa de la Fiscalía General de la República (FGR) y su Fiscalía Especializada en Desaparición Forzada durante las diligencias actuales.
Los familiares de las víctimas subrayan que estos hallazgos ratifican las denuncias previas sobre la operación de centros de exterminio y adiestramiento forzado en la entidad.
“El reclutamiento forzado, las muertes y todo lo que eran obligados a hacer dentro de ese lugar. La forma de operar hoy está saliendo a la luz. Esto confirma una vez más: la tierra habla y no miente”, señalaron.

