Cada año, la Ciudad de México se transforma en un lienzo vibrante. Antes de que llegue oficialmente el equinoccio, las copas de los árboles anuncian la primavera con un estallido de color morado. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo fue que este árbol sudamericano se convirtió en el ícono visual de la capital mexicana?
Aunque hoy parezcan parte del paisaje nativo, las jacarandas tienen sus raíces en Brasil y llegaron a México gracias a la visión de un inmigrante japonés que cambió la arquitectura de la ciudad para siempre.
El jardinero imperial que trajo el morado a la CDMX
Detrás del paisaje morado que invade la colonia Roma y el Paseo de la Reforma, se encuentra el nombre de Tatsugoro Matsumoto. Especialista en botánica y arquitectura de jardines en su natal Japón, Matsumoto llegó a México a finales del siglo XIX.

Tras establecerse en la colonia Roma y abrir su propio invernadero, Matsumoto comenzó a cultivar especies ornamentales. Su talento pronto llamó la atención de la alta sociedad porfiriana, llevándolo incluso a encargarse del diseño de los jardines del Castillo de Chapultepec.

De una propuesta presidencial a un símbolo urbano
Fue durante el mandato del presidente Álvaro Obregón cuando Matsumoto y su hijo Sanshiro propusieron plantar jacarandas en las avenidas principales. La elección fue estratégica: el clima seco de la Ciudad de México durante la primavera, antes de la llegada de las lluvias, era el escenario perfecto para que la especie floreciera con intensidad sin que el agua dañara sus delicadas flores.
Más que estética: El impacto ambiental de la jacaranda
Además de regalarnos las postales más instagrameables del año, estos árboles cumplen una función vital en la metrópoli. De acuerdo con estudios de la UNAM, las jacarandas son aliadas críticas contra la contaminación:
- Resistencia: Son sumamente resistentes a las plagas y al estrés urbano.
- Purificación del aire: Tienen una alta capacidad para absorber dióxido de carbono ($CO_2$). Se estima que su labor equivale a mitigar las emisiones de alrededor de 1,400 automóviles diariamente.
- Regulación térmica: Sus amplias copas ayudan a reducir las “islas de calor” en las zonas más densamente urbanizadas.

Los mejores lugares para ver jacarandas en CDMX
Si quieres disfrutar de la floración en su máximo esplendor, estos son los puntos obligados en la capital:
- Paseo de la Reforma: El corredor más emblemático, donde el lila contrasta con los monumentos históricos.
- Ciudad Universitaria (UNAM): Destaca la famosa jacaranda plantada por la poeta Alcira Soust Scaffo frente a la Facultad de Psicología.
- Colonia Roma y Condesa: Parques como el México y el España se convierten en túneles de color.
- Coyoacán: Las plazas y calles empedradas del sur ofrecen una atmósfera bohemia bajo las flores caídas.
- Bosque de Chapultepec: El lugar donde Matsumoto dejó su primera huella profesional en el país.
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