El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ratificó la legitimidad de México para imponer aranceles a las importaciones provenientes de China.
Durante la 82 Asamblea Anual de la Caintra, el funcionario argumentó que estas medidas no constituyen una postura hostil contra el país asiático, sino una herramienta necesaria para corregir condiciones de competencia desigual que afectan a sectores estratégicos como el acero, los textiles y el calzado.
La declaración surge tras el anuncio de Pekín sobre el inicio de una investigación contra los gravámenes mexicanos.
Marcelo Ebrard explicó que el gobierno federal detectó distorsiones en el mercado, específicamente en productos que ingresan al país con subsidios o cargas fiscales inferiores a las de los productores locales.
Como ejemplo, señaló que el acero chino alcanza precios de 150 dólares por tonelada, una cifra difícil de igualar para la industria asentada en Monterrey.
Más temprano, el Ministerio de Comercio de China señaló que, tras una investigación iniciada en septiembre, los aranceles impulsados por México en productos procedentes de países sin tratado de libre comercio, entre ellos Pekín, “constituyen barreras al comercio y la inversión”.

El gobierno asiático señaló que tras la investigación se determinó que las medidas adoptadas por el Gobierno mexicano “constituyen barreras al comercio y la inversión”, pues estimó pérdidas por 9 mil 400 millones de dólares en los sectores mecánico y eléctrico del país asiático.
Por su parte, la agencia Reuters reveló que Pekín estima que el aumento de los aranceles mexicanos perjudiquen las exportaciones chinas de algunos productos metálicos y químicos, así como de textiles y productos industriales ligeros.

El derecho a la competencia equilibrada
Para el titular de Economía, la proliferación de vehículos y productos con costos por debajo del inventario representa un riesgo de quiebra para los competidores nacionales.
El funcionario defendió que la aplicación de aranceles es una medida reconocida por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que el propio gobierno chino ha empleado instrumentos similares en el pasado.
“Pusimos aranceles para que el piso, que está muy disparejo, a favor, de estas empresas empiece a emparejarse. Ese es un derecho que México tiene. Nosotros no tenemos nada contra China ni contra ningún otro país”, sostuvo.

Negociación con EU fuera del T-MEC
En el plano norteamericano, Marcelo Ebrard perfiló una ruta de entendimiento con la administración de Donald Trump que no depende exclusivamente de la revisión formal del T-MEC.
Ebrarsd informó sobre la conclusión de una primera ronda de conversaciones de alto nivel, estructurada en cuatro mesas de trabajo destinadas a fortalecer la producción regional y disminuir la dependencia de insumos asiáticos, particularmente en el ramo farmacéutico.
Pese al giro proteccionista en Washington, el funcionario destacó que México posee una ventaja competitiva única: el 85 % de sus exportaciones hacia Estados Unidos está exento de aranceles.
Dicha condición coloca al país en una posición preferente para negociar acuerdos bilaterales que brinden certidumbre a la integración regional.
Sin embargo, México también puso sobre la mesa su rechazo a los aranceles punitivos y a las modificaciones constantes en las reglas del juego comercial.
Para Marcelo Ebrard, la prioridad es eliminar la incertidumbre que frena las inversiones, mientras se mantiene a México como el socio comercial con “la mejor situación del mundo” para dialogar con la Casa Blanca.

