Las autoridades españolas mantienen abiertas varias líneas de investigación para esclarecer las causas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, Córdoba, donde el descarrilamiento de un tren de alta velocidad derivó en la colisión con otro convoy.
El siniestro dejó al menos 40 personas fallecidas y más de un centenar de heridos, en uno de los episodios más graves registrados en Europa en lo que va de siglo.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, señaló que los peritajes deberán establecer si la rotura detectada en un tramo de la vía fue el origen del descarrilamiento o una consecuencia del impacto. Subrayó que, en esta etapa, cualquier conclusión carece de sustento técnico definitivo.
“Determinar en este momento que hay un problema de soldadura es totalmente inviable”, afirmó el funcionario en declaraciones televisivas.

La vía, bajo análisis técnico
Puente explicó que el accidente provocó daños severos en la infraestructura ferroviaria y que los equipos especializados continúan con la recopilación de datos. Añadió que la presencia de múltiples roturas a lo largo de entre 200 y 300 metros de vía obliga a realizar pruebas de laboratorio para precisar la secuencia de los hechos.

“Especular es inevitable”, señaló el ministro, al referirse a versiones que apuntan a un fallo previo en la soldadura. En ese contexto, indicó que los investigadores buscan determinar si la rotura más cercana al punto del descarrilamiento ocurrió antes o después del impacto, algo que “no es posible saber en este momento”.
El titular de Transportes también detalló que el descarrilamiento se produjo en el octavo vagón del tren de la compañía Iryo, en un tramo recto, una circunstancia que calificó como poco frecuente en la operación de trenes de alta velocidad.

Víctimas, pesquisas y suspensión del servicio
El choque involucró a un tren Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid con 317 personas a bordo, y a un convoy de Renfe con destino a Huelva. Los tres últimos vagones del primer tren invadieron la vía contigua, lo que provocó el descarrilamiento de los dos primeros coches del segundo, que cayeron por un terraplén de cuatro metro.
En total, se contabilizan 152 personas lesionadas, de las cuales 41 permanecen hospitalizadas, 12 en estado grave.

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) encabeza las diligencias. Su presidente, Iñaki Barrón, apuntó a la “interacción entre la vía y el vehículo” como posible eje de análisis, mientras que el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, descartó de manera preliminar un exceso de velocidad o un error humano.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que se informará “con absoluta transparencia y absoluta claridad” sobre las causas del accidente y aseguró que las conclusiones llegarán tras el trabajo técnico correspondiente.
Como consecuencia del siniestro, permanece suspendido el servicio de trenes de alta velocidad entre Madrid y Andalucía. Las autoridades estiman que la conexión podría restablecerse en torno al 2 de febrero, mientras aerolíneas y empresas de autobuses reforzaron rutas alternativas.
RB
