La capital de Cuba enfrenta una emergencia ambiental y de salud pública debido a la acumulación descontrolada de basura en sus vías principales.
En barrios como Centro Habana, los desperdicios invaden las aceras y obstruyen la mitad de las vialidades, lo que genera olores fétidos y la proliferación de gusanos.
A pesar de que el Gobierno anunció hace tres meses una campaña de “higienización” para erradicar estos focos de infección, la situación se ha agravado por la falta de combustible y el deterioro de la flota de camiones recolectores.
La escasez de suministros energéticos en Cuba se intensificó tras el cese del flujo de hidrocarburos proveniente de Venezuela. Ante la carencia de personal y recursos técnicos, el Estado ha recurrido al uso de reclusos con condenas menores para realizar labores de limpieza.
Los grupos trabajan en condiciones precarias, pues levantan los desechos con sus manos o con cartones de cerveza ante la falta de guantes y herramientas adecuadas.

Impacto en la salud: Epidemia de dengue y chikunguña
La acumulación de basura no representa solo un problema estético, sino un riesgo epidemiológico crítico. Los depósitos de desechos se han transformado en criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue y el chikunguña.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), basados en registros oficiales de Cuba, la crisis sanitaria ha causado la muerte de 65 personas, de las cuales más de la mitad eran menores de edad, y un total de 81,909 contagios.
Aunque el Ejecutivo reconoció la existencia de una epidemia en 2025, la difusión de cifras oficiales cesó a finales del año pasado. Ciudadanos como Estrella Ramos, quien padeció chikunguña, vinculan directamente la suciedad de las esquinas con el aumento de personas enfermas.
“Hay muchos niños enfermos y muchas personas mayores enfermas, producto de todas las cochinadas que hay aquí en La Habana”, señaló Ramos bajo la mirada cautelosa de vecinos que temen represalias por criticar la gestión gubernamental.

Indolencia institucional y parálisis económica
La problemática de los residuos se suma a una crisis económica profunda en Cuba, donde el Producto Interno Bruto (PIB) registra una caída del 15 % en los últimos seis años. Esta recesión se manifiesta en apagones de hasta 20 horas diarias y una inflación galopante. El sacerdote español Alberto Sola, tras recorrer diversas instituciones como Epidemiología y el Poder Popular, lamentó la falta de respuestas efectivas:
“(Las autoridades) lo saben, pero te dicen: ‘Sí, padre, es que no hay combustible, es que no hay camiones…’. Sí, pero yo no veo esto en ninguna casa del partido”.
Te puede interesar:Desde Cuba, Petro pide a Trump frenar sanciones y tensiones en la región
El primer ministro, Manuel Marrero, admitió recientemente que las estrategias gubernamentales no han alcanzado las metas previstas.
“Nosotros y el pueblo nos merecemos que todo este esfuerzo esté premiado con resultados, y hoy no se aprecian los resultados”, reconoció el funcionario.
Mientras tanto, la población de la isla navega entre la escasez de productos básicos y el temor a contraer enfermedades en un entorno urbano cada vez más degradado.
Con información de EFE / Juan Carlos Espinosa
RB

