La violencia en Medio Oriente ha derivado en una parálisis del tráfico mundial de hidrocarburos, por lo que el gobierno de Irán ratificó este jueves el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una medida que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calificó como la perturbación de suministro más severa en la historia.
Como consecuencia inmediata, el barril de crudo Brent escaló un 9.22%, cerrando en 100.46 dólares, su nivel más alto desde agosto de 2022.
En su primer discurso como guía supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei, designado tras la muerte de su padre el pasado 28 de febrero, ordenó el uso del bloqueo marítimo como herramienta de represalia.
A través de un comunicado televisado, el líder prometió venganza contra la ofensiva liderada por Estados Unidos e Israel, mientras que el grupo de los Guardianes de la Revolución confirmó que la estrategia busca sostener una “guerra de desgaste” contra la economía occidental.

Impacto en los mercados
La parálisis del estrecho ha recortado la producción de los países del Golfo en al menos 10 millones de barriles diarios. Ante este déficit, los 32 países miembros de la AIE acordaron la liberación récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para intentar estabilizar los precios.

Pese a la volatilidad económica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, priorizó los objetivos militares sobre el control de costos:
“Para mí, como presidente, es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal”, afirmó el mandatario a través de sus canales oficiales.

Ofensiva sobre Teherán
Mientras el conflicto energético se agudiza, el frente militar registra nuevos ataques de gran escala.
El ejército israelí confirmó bombardeos sobre la capital de Irán al caer la noche, lo que ha sumido a la población civil en un estado de terror. Habitantes locales reportan que, aunque inicialmente se preveía un ataque a instalaciones militares, las zonas residenciales han resultado afectadas por la andanada de misiles.

De acuerdo con datos del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur), la guerra ha provocado el desplazamiento interno de 3.2 millones de iraníes en menos de dos semanas. A esta cifra se suman las bajas y los desplazamientos masivos en Líbano, donde los ataques contra posiciones de Hezbolá han cobrado la vida de casi 700 personas desde el inicio de marzo.
Diplomacia bajo fuego y sabotaje regional
A pesar del bloqueo general, el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mayid Tajt Ravanchi, aclaró que se ha permitido el paso de buques pertenecientes a ciertos países aliados, además de desmentir la colocación de minas en el estrecho. No obstante, los incidentes violentos se han multiplicado en la región:
- Emiratos Árabes: Reporte de explosiones en el centro de Dubái.
- Baréin: Ataques contra depósitos de hidrocarburos durante la noche.
- Arabia Saudita y Omán: Incendio de almacenes de combustible y yacimientos petrolíferos tras impactos de drones y aeronaves no tripuladas.
El Consejo Superior de Seguridad de la república islámica advirtió que no habrá concesiones hasta que Washington lamente lo que calificó como un “grave error de cálculo”.
RB
