Un error ortográfico en la portada de la Gaceta UNAM fue suficiente para provocar la renuncia de su director, Juan Pablo Becerra-Acosta Molina, quien asumió públicamente la responsabilidad por la equivocación.
La edición de este lunes 23 estaba dedicada al poeta Jaime Sabines, en el marco del centenario de su natalicio. Sin embargo, una palabra mal utilizada en el sumario desató críticas en redes sociales y abrió el debate sobre los estándares editoriales en medios institucionales.
¿Cuál fue el error ortográfico en la Gaceta UNAM?
En la portada de la publicación universitaria apareció la palabra “desollan”, cuando la forma correcta, de acuerdo con el contexto, era “desuellan”.
La diferencia no es menor. Mientras “desollar” implica quitar la piel, “desollar” no corresponde al sentido literario que se buscaba expresar en referencia a los versos del poeta, lo que convirtió el error en un punto especialmente sensible tratándose de una publicación cultural.
El gazapo fue señalado en redes sociales por la periodista Leticia Robles de la Rosa, quien además compartió la corrección respaldada por la Real Academia Española (RAE).

El director asume la responsabilidad y renuncia
Tras la viralización del error, Juan Pablo Becerra-Acosta explicó lo ocurrido y reconoció que la equivocación fue completamente suya.
Detalló que originalmente el sumario describía los versos como “desgarradores”, pero él sugirió cambiarlos por “desolladores”. Fue en ese proceso —al modificar el texto y ponerlo en mayúsculas— donde cometió el error final.
“El error fue enteramente mío (…) cometí la imperdonable pifia”, señaló en su mensaje, en el que también dejó claro que la responsabilidad no recaía en la UNAM.
“No es un error atribuible a la Universidad (…) es una equivocación enteramente mía”, agregó.

Posteriormente anunció su renuncia al cargo, al considerar que la falta lo ameritaba.
Reacciones divididas en redes
El caso generó diversas reacciones. Por un lado, hubo quienes reconocieron la decisión del periodista de asumir el error y actuar en consecuencia.
Sin embargo, también surgieron críticas que cuestionaron si una equivocación de este tipo justificaba una renuncia, mientras otros señalaron la gravedad de que ocurra en el órgano de difusión de una institución como la UNAM.
Sin postura oficial de la UNAM
Hasta la tarde de este lunes 23, la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM no había emitido una postura oficial sobre la renuncia.
El caso deja abierta la discusión sobre los márgenes de error en el periodismo, especialmente en publicaciones institucionales, y hasta qué punto una equivocación editorial debe tener consecuencias mayores.
