El enojo acumulado terminó por tomar forma en calles, bardas y letreros. Vecinos de distintas colonias en Tultitlán, Estado de México, rebautizaron simbólicamente su comunidad como “Transformación de cuarta”, en una protesta de ironía, crítica política y hartazgo social.
La acción surgió como respuesta al nombre oficial “Cuarta Transformación”, impuesto por autoridades municipales, pero que, aseguran los habitantes, no ha traído mejoras reales a su vida cotidiana.
De “Cuarta Transformación” a “Transformación de Cuarta”
Con carteles, calcomanías y pintas, los vecinos intervinieron calles y espacios públicos para evidenciar su inconformidad. En bardas y fachadas comenzaron a aparecer mensajes como “Narcoestado”, “Desfalco Segalmex” y “Huachicol fiscal”, convirtiendo la colonia en un espacio de denuncia.
Más que un cambio simbólico, explican, se trata de una forma de exhibir lo que consideran una administración deficiente.
“Estamos rebautizando la colonia”, señalaron, al dejar claro que el nuevo nombre es una crítica directa a la calidad del gobierno.

Detrás de la protesta hay un problema más profundo. Habitantes de zonas como Fimesa I, II y III, así como El Paraje, denuncian que llevan años enfrentando carencias básicas sin solución.
Entre los principales reclamos se encuentran la falta de agua potable, alumbrado público, pavimentación, recolección de basura y seguridad, además de afectaciones administrativas derivadas del cambio de nombre, que ha complicado trámites y registros domiciliarios.
Los vecinos aseguran que nunca fueron consultados sobre la modificación y que, lejos de ayudar, la medida agravó los problemas que ya enfrentaban.
Denuncias, demoliciones y exigencias a la Fiscalía
Otro de los puntos centrales del conflicto son las denuncias por presuntas demoliciones arbitrarias en la zona. De acuerdo con los habitantes, ya existen carpetas de investigación integradas, pero no han avanzado.

Por ello, exigieron a la Fiscalía del Estado de México judicializar los casos y llevarlos ante un juez de control. “Ya estamos cansados y hartos”, expresaron, al pedir que haya consecuencias para quienes resulten responsables.
Los inconformes advirtieron que esta protesta no será la última. De no obtener respuesta, contemplan llevar sus manifestaciones a puntos de mayor visibilidad como Toluca, Periférico o casetas.
“Donde nos puedan escuchar, ahí vamos a estar”, afirmaron.
Mientras tanto, el ayuntamiento ha defendido que el cambio de nombre forma parte de un proceso de regularización para dotar de servicios a la zona. Sin embargo, el conflicto permanece abierto, incluso en el ámbito legal, tras la promoción de amparos por parte de los vecinos.
Con este rebautizo, los habitantes no solo cambiaron el nombre de su colonia: transformaron el espacio en un mensaje directo al poder, en el que el hartazgo se volvió visible y colectivo.
