La crisis ambiental vuelve a golpear al estado de Veracruz. Este miércoles, una grave fuga de hidrocarburo detectada en los cauces del arroyo Salsipuedes y el río Cazones ha obligado a la suspensión total e indefinida del sistema de agua potable en el municipio de Poza Rica. La emergencia ha encendido las alarmas no solo por el daño ecológico, sino por el riesgo sanitario inmediato para miles de habitantes que dependen de estas fuentes de abastecimiento.
La Comisión del Agua del Estado de Veracruz (CAEV) confirmó que el bombeo desde la bocatoma de captación fue interrumpido como medida preventiva. La presencia de crudo en el agua hace imposible su tratamiento para consumo humano, dejando a la ciudad en una situación de vulnerabilidad hídrica mientras se realizan las labores de limpieza. Este incidente se suma al historial de derrames de hidrocarburos que han afectado sistemáticamente a la región, agravando la tensión entre la población y la infraestructura de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Ciudadanos hacen reportes sobre riesgos a la salud
Desde las primeras horas del reporte, vecinos de colonias aledañas a Benito Juárez y Coatzintla denunciaron fuertes olores a gas que se esparcieron rápidamente por la zona. Las imágenes del desastre son contundentes: manchas negras aceitosas cubren la superficie de los afluentes y han comenzado a manchar la vegetación ribereña, alcanzando troncos de árboles y palmeras.

Sin embargo, lo más preocupante es el impacto en la salud pública. Habitantes de las comunidades cercanas han manifestado síntomas como náuseas, mareos y dolores de cabeza intensos tras la exposición a los químicos volátiles emanados del crudo. Las lluvias recientes habrían facilitado que el material derramado se desplazara con mayor velocidad hacia los cuerpos de agua que alimentan la red municipal.

La respuesta de Pemex y Protección Civil
Por su parte, Pemex atribuyó el desastre al rebosamiento de material en un área de mantenimiento del oleoducto Fobos-Central de Almacenamiento y Bombeo Tajín. Según la empresa estatal, ya se ha activado un operativo de monitoreo y limpieza, centrando esfuerzos en el arroyo Hueleque, donde se detectaron los primeros residuos de aceite.
En el lugar, personal de Protección Civil y cuadrillas especializadas trabajan a marchas forzadas instalando barreras oleofílicas para contener la mancha negra. Jorge Eduardo Hernández Galván, director de Protección Civil de Coatzintla, informó que se están cerrando afluentes cortos mediante montículos de tierra para evitar que la contaminación avance hacia zonas más profundas del río Cazones.
“Nos sumamos a las acciones preventivas para salvaguardar el bienestar de la ciudadanía”, señaló el funcionario tras difundir videos de las maniobras de contención.
Un problema recurrente en Veracruz
Este nuevo derrame ocurre en un contexto de fragilidad ambiental en Veracruz, donde la infraestructura petrolera convive estrechamente con zonas urbanas y ecosistemas vitales. La parálisis del sistema de agua en Poza Rica es un recordatorio crítico de la necesidad de protocolos de mantenimiento más estrictos en los oleoductos de la región.
La CAEV ha exhortado a la ciudadanía a extremar el cuidado del agua almacenada en tinacos y cisternas, ya que no existe una fecha estimada para el restablecimiento del servicio. Mientras tanto, el monitoreo constante continúa, esperando que los productos biodegradables aplicados y las barreras físicas logren mitigar un desastre que ya ha dejado a una ciudad entera sin el recurso básico para la vida.

