El panorama diplomático en América Latina ha dado un giro drástico este miércoles 4 de marzo. Ecuador se encuentra en el umbral de una ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba tras la filtración de un documento oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana. En dicho texto, el gobierno de Quito declara persona non grata al embajador de la isla y ordena la salida inmediata de gran parte del cuerpo diplomático cubano acreditado en el país.
48 horas para salida de personal diplomático
La medida no solo afecta al jefe de la misión, sino que se extiende a una lista exhaustiva que incluye consejeros, secretarios, agregados civiles y personal administrativo. La Cancillería ecuatoriana ha otorgado un plazo perentorio de 48 horas para que los funcionarios abandonen el territorio nacional.
Aunque la Cancillería aún no ha emitido un comunicado detallando los motivos exactos, se ampara legalmente en el Artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Este marco jurídico internacional permite a cualquier Estado receptor declarar a un diplomático como no bienvenido sin la obligación de ofrecer explicaciones o justificaciones sobre su decisión.

El retiro de la representación ecuatoriana en Cuba
Esta expulsión masiva no es un hecho aislado. Horas antes, el presidente Daniel Noboa firmó el Decreto Ejecutivo 317, mediante el cual dio por terminadas las funciones de José María Borja López, quien se desempeñaba como embajador de Ecuador ante el gobierno de La Habana.
El decreto también elimina la concurrencia de Borja López ante naciones del Caribe como Jamaica, Dominica y San Vicente y las Granadinas. En la praxis internacional, el retiro simultáneo de embajadores es la antesala técnica más clara de una ruptura formal de vínculos entre dos Estados.

La influencia de Washington y la reunión en Miami
El endurecimiento de la postura de Quito coincide con un clima de alta tensión regional. Apenas hace unos días, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió una posible “toma amistosa” de la isla ante la severa crisis económica que atraviesa el régimen caribeño. A esto se suman las declaraciones de Mike Hammer, jefe de la misión de EE. UU. en Cuba, comparando la influencia política en la isla con figuras del chavismo venezolano.
Un factor determinante en esta ecuación es la agenda internacional del presidente Noboa. Esta decisión ocurre a solo tres días de su viaje programado a Miami, donde mantendrá un encuentro bilateral con Donald Trump. En esta cumbre participarán otros líderes regionales de Argentina, El Salvador y Paraguay, en lo que parece ser la conformación de un nuevo bloque alineado con las políticas de Washington hacia el Caribe.
Reacciones y estabilidad regional
Las críticas no se han hecho esperar. Desde el extranjero, el expresidente Rafael Correa calificó estas medidas como una provocación que podría desestabilizar la región, comparando una posible intervención en la isla con el fracaso histórico de Vietnam. Por su parte, la oposición interna en Ecuador observa con cautela, esperando una comparecencia oficial de la canciller ante la Asamblea Nacional.

Hasta el momento, el silencio oficial impera en el Palacio de Carondelet, mientras el reloj corre para los diplomáticos cubanos que deben empacar sus pertenencias antes de que expire el plazo de 48 horas. La viabilidad de mantener canales de comunicación entre Quito y La Habana pende ahora de un hilo.
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