En su primer Ángelus de 2026, el Papa León XIV lanzó un enérgico y emotivo llamado a la paz tras los vertiginosos acontecimientos que sacudieron a Venezuela en las últimas 48 horas. Ante una Plaza de San Pedro abarrotada, el Pontífice se refirió por primera vez a la captura y extradición de Nicolás Maduro a Estados Unidos. Instó a lasfuerzas políticas y a la comunidad internacional a garantizar la seguridad de la población civil.
“Sigo con profunda preocupación los recientes sucesos en la amada nación venezolana”, expresó el Papa desde la ventana del Palacio Apostólico. Sus palabras llegan en un momento de máxima incertidumbre, mientras en Caracas se vive un proceso de transición tras la operación militar estadounidense que culminó con el traslado de Maduro a Nueva York.
Un llamado a la reconciliación y la cordura
León XIV, conocido por su diplomacia directa, evitó entrar en juicios legales sobre la detención, pero centró su mensaje en el bienestar del pueblo venezolano. El Santo Padre hizo hincapié en que la justicia no debe ser motivo de mayor violencia.
“El bien del amado pueblo venezolano -aseveró- debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica”.
El Vaticano como observador en la crisis
La Santa Sede ha mantenido una posición de cautela histórica respecto a la crisis venezolana. Sin embargo, la magnitud de la captura de un jefe de Estado en funciones ha obligado a Roma a marcar una postura clara.
La última vez fue durante el vuelo de regreso de su viaje a Líbano el 2 de diciembre, cuando apostó por buscar el diálogo. Incluso consideró “presiones económicas” para favorecer un cambio en el país caribeño, frente a las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump.
“Creo que siempre es mejor buscar maneras de diálogo o presión, quizá presiones económicas, pero buscando otra manera para cambiar, si es así lo que quiere hacer Estados Unidos”, sostuvo.
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Un mes antes, el 4 de noviembre desde su residencia de Castel Gandolfo, volvió a abogar por el diálogo. Esto aliviaria las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, en pleno operativo de Washington contra los barcos presuntamente del narco en el mar del Caribe.
Una postura que fue agradecida por el propio Maduro: “Gracias papa León, muchas gracias”, respondió el entonces mandatario durante el congreso del Partido Socialista Unido de Venezuela.
En septiembre, poco antes de la canonización de los dos primeros santos de venezuela, la líder opositora María Corina Machado pidió al papa interceder por los presos políticos en el país suramericano.
Por otro lado, el tema es seguido con interés en una Santa Sede que tiene al arzobispo venezolano Edgar Peña Parra como sustituto o ‘número dos’ de su Secretaría de Estado. Esta está dirigida por el cardenal Pietro Parolín, hasta el 2013 nuncio en el país sudamericano.


