Fernando Schwartz, director de comunicación estratégica de la Federación Mexicana de Futbol (FMF), confirmó la muerte de Alejandro Burillo, quien fuera una figura escencial en la estructura directiva del futbol nacional y el sector de las telecomunicaciones.
Primo hermano de Emilio Azcárraga Jean, Burillo destacó por su estrecha colaboración con Emilio Azcárraga Milmo y su posterior etapa como empresario independiente al frente de Grupo Pegaso.
Aunque no existe una confirmación oficial sobre la causa de su muerte, se tiene conocimiento de que el exdirectivo padecía cáncer de piel desde hace un par de años.
Poder en el futbol y la fallida compra de las Chivas
Durante su gestión en Televisa, Alejandro Burillo controló el Consejo de Futbol y poseyó el 25 por ciento del capital de la empresa.
Su desvinculación ocurrió tras la muerte del “Tigre” Azcárraga y la venta de sus acciones a Azcárraga Jean en el año 2000.
No obstante, su influencia en el deporte se extendió a múltiples áreas; estuvo al frente de la Comisión de Selecciones Nacionales y tuvo injerencia directa en la administración de los clubes Necaxa y Atlante.
Bajo su marca Aba Sport, vistió a la Selección Mexicana en la Copa del Mundo de Francia 1998 y en las eliminatorias para Corea-Japón 2002. Uno de sus movimientos financieros más recordados fue la venta del actual Centro de Alto Rendimiento (CAR) a la FMF, operación que se concretó por un pago de cinco millones de dólares.
A finales de 2002, Burillo protagonizó uno de los episodios más polémicos del futbol nacional al estar a punto de concretar la compra del Club Guadalajara para Televisa. La transacción, que habría puesto a los dos equipos más populares del país bajo un mismo dueño, fue frenada por la irrupción de Jorge Vergara, quien adquirió la mayoría de las acciones de la Asociación Civil.

El impulso al tenis y la visión empresarial social
Fuera de las canchas de futbol, Alejandro Burillo destacó como el creador de Mextenis y principal promotor del Abierto Mexicano de Tenis (AMT).
Tras adquirir los derechos del torneo, lo trasladó a Acapulco y supervisó su transición de categoría ATP 250 a ATP 500, convirtiéndolo en uno de los certámenes más prestigiosos del continente.
Con la fundación de Grupo Pegaso, Burillo consolidó una trayectoria que permitió el desarrollo de infraestructura deportiva y turística en México, marcando una época en la transición de la industria del entretenimiento y el deporte profesional a inicios del siglo XXI.
