Pobladores de Tlacolula, Chicontepec en Veracruz, resultaron infectados tras participar en la limpieza del cárcamo de agua contaminado con excremento de murciélago.
21 habitantes resultaron afectados por un brote de histoplasmosis, que aún mantiene en emergencia sanitaria a la congregación de Tlacolula.
Cinco de ellos se encuentran en estado crítico (tres intubados) y fueron trasladados a hospitales de la Ciudad de México ante la falta de atención especializada en la región.
¿Cómo se contagiaron los pobladores de histoplasmosis?
La infección se originó el 12 de septiembre, cuando autoridades comunitarias convocaron a 60 pobladores, para realizar faenas de limpieza en el cárcamo local.

De acuerdo con familiares de los afectados, el depósito contenía excremento de murciélago, lo que habría provocado la exposición directa al hongo Histoplasma capsulatum, asociado a lesiones pulmonares severas.
Los familiares denuncian que los 21 pacientes internados en el Hospital Regional de Chicontepec no reciben atención adecuada, debido a la falta de especialistas y capacidad instalada, pese a que la presidenta municipal, Aristea Fernández de la Cruz, habilitó una unidad para trasladar a quienes comienzan a presentar síntomas.
¿Qué es y qué produce la histoplasmosis?
La histoplasmosis es una infección causada por la inhalación de las esporas de un hongo llamado Histoplasma capsulatum. Este hongo suele crecer en la tierra y en lugares con acumulación de excrementos de aves o murciélagos (guano).
La infección se contrae al respirar el polvo o el aire que contiene las esporas del hongo, por ejemplo, al limpiar gallineros, explorar cuevas o hacer trabajos de excavación y demolición. No es contagiosa, pues no se transmite de persona a persona, ni de los animales a los humanos por contacto físico.


Los síntomas de quienes contraen la infección, suelen ser: Fiebre y escalofríos, tos y dolor en el pecho al respirar, dolor de cabeza y fatiga y dolores musculares o en las articulaciones.
Aunque la infección se puede manifestar de forma leve, también puede presentarse de forma crónica o diseminada, ocasionando síntomas similares a los de la tuberculosis, registrándose tos persistente, dificultad para respirar, sudoración nocturna y pérdida de peso.
Si afecta de una forma diseminada, afecta a todo el cuerpo y órganos internos; es grave y potencialmente mortal si no se trata a tiempo.
