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Infecciones hospitalarias en México dejan promedio de 30 bebés muertos al mes

Un promedio alarmante de 30 recién nacidos pierden la vida cada mes en las instituciones de salud pública de México debido a infecciones intrahospitalarias o nosocomiales.

En los últimos 11 años se han acumulado al menos 4 mil fallecimientos de pacientes menores de un año relacionados con estas complicaciones dentro de los recintos médicos.

Este panorama evidencia una problemática persistente de bioseguridad e higiene que ha trascendido al menos tres administraciones federales sin que las cifras registren una tendencia a la baja sostenida.

Factores y padecimientos con mayor mortalidad infantil

Las infecciones contraídas dentro de los centros asistenciales suelen combinarse con condiciones extremas de vulnerabilidad médica en los neonatos. 

Los registros de la Secretaría de Salud federal detallan que la sepsis bacteriana del recién nacido, las complicaciones por bajo peso o gestación corta, el choque séptico y los problemas respiratorios severos constituyen las principales causas asociadas a estas defunciones.

De acuerdo con las estadísticas sanitarias, la vulnerabilidad es crítica en los primeros días de vida:

  • El 80% de los decesos por sepsis bacteriana neonatal se concentra en bebés de uno a siete días de nacidos.
  • Entre 2015 y 2025 se contabilizaron 351 muertes de infantes por neumonías bacterianas adquiridas durante su estancia en Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

Entre las bacterias identificadas en los brotes más severos se encuentra la Klebsiella pneumoniae, responsable de infecciones respiratorias y sanguíneas graves reportadas en unidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en entidades como Jalisco y Durango.

Casos recientes y llamados a la bioseguridad

La relevancia del tema cobró fuerza pública tras las denuncias presentadas por familias afectadas en unidades hospitalarias de distintas regiones del país. 

Diversos testimonios de los padres señalan aparentes fallas en los protocolos de sanificación, falta de insumos de protección como batas o cubrebocas y omisiones en los controles epidemiológicos diarios.

Ante la acumulación de casos, las autoridades sanitarias y organismos de auditoría mantienen investigaciones activas para determinar la responsabilidad administrativa o médica, al tiempo que especialistas subrayan la urgencia de endurecer los estándares de desinfección y equipamiento en las áreas neonatales de todo el territorio nacional.