Tras el fallecimiento de Rubén Oseguera Cervantes, alias el “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las principales interrogantes que surgieron en el ámbito de seguridad es quién asumirá el control de la organización criminal. A diferencia de otros cárteles en México, donde la sucesión ha seguido una línea directa de parentesco, el escenario en el CJNG se perfila más complejo y menos definido.
En casos como el del Cártel de Sinaloa, la captura de Joaquín “El Chapo” Guzmán derivó en una transición relativamente clara hacia sus hijos, consolidando grupos como “Los Chapitos”. Sin embargo, en el CJNG no existe una línea de sucesión tan evidente, pese a que “El Mencho” sí tenía hijos.
Sucesión incierta en el CJNG tras la muerte de “El Mencho”
Algunos de los posibles sucesores enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos, como Rubén Oseguera González, alias “El Menchito”, y Jessica Johanna Oseguera González, conocida como “La Negra”. Otros, como Laisha Michelle Oseguera González y Juan Carlos Valencia González, han sido señalados por autoridades, aunque mantienen un perfil bajo y no se ha confirmado plenamente su participación directa en actividades ilícitas.
En medio de este panorama, diversas investigaciones han comenzado a señalar a Juan Carlos Valencia González, identificado con alias como “El 03”, “El R3” o “El Pelón”, como uno de los principales candidatos a asumir el liderazgo del CJNG.

La doble nacionalidad de Juan Carlos Valencia González
Valencia González es considerado hijastro de “El Mencho”, al ser hijo de Rosalinda González Valencia —quien tuvo un papel clave en las finanzas del cártel— y de Armando Valencia Cornelio, fundador del extinto Cártel del Milenio, organización donde Oseguera Cervantes inició su trayectoria criminal.
En entrevista con Alejandro Cacho, el académico y especialista en seguridad Javier Oliva destacó la importancia de la suceción en esta estructura criminal para los gobiernos de México y Estados Unidos, en su combate conjunto al narcotráfico. Para Oliva es muy importante observar en este nuevo personaje “si tiene las capacidades en términos de liderazgo para mantener subordinados a otros perfiles destacados que se han mencionado en distintas investigaciones y medios de comunicación”.
¿Cómo se sucede al los líderes criminales en caso de aprehensión o abatimiento?, pregunta Cacho. Para Javier Oliva no es una pregunta fácil. Cada orginización tiene sus mecanismos. Destaca lo sucedido con Joaquín “Chapo” Guzmán, pues su caso fue paradigmático en tanto que estuvo casi cuatro años viviendo prófugo y evidentemente no podía tomar decisiones en términos de la estructura criminal, lo hacían sus hijos, junto con -en ese momento- Ismael “Mayo” Zambada.
Por otra parte, Juan Carlos Valencia González, al tener doble nacionalidad y al disponer de ciertos derechos en Estados Unidos, es un perfil distinto. Además, si ya está siendo señalado como líder criminal por Washington, probablemente su detención se aproxime con el acuerdo de colaboración hasta ahora seguido entre las fuerzas de seguridad de ambas naciones. “Con un protocolo de entendimiento entre las autoridades judiciales de México y de Estados Unidos para que él no pueda alegar de alguna manera inmunidad ante la ley debido a su nacionalidad estadounidense”, apostilló el especialista.
¿Este hombre sería capaz de mantener la cohesión en el CJNG?, insiste Cacho. Es difícil especularlo, refiere Oliva, “pero a mí lo que me ha llamado la atención en términos de la estabilidad de esta organización criminal, es que, ante el abatimiento de Nemesio Oseguera, no se ha dado alguna ruptura, alguna decisión, algún enfrentamiento, alguna lona impresa que diga ‘Nosotros somos la nueva organización tal'”. Es decir, no hay un posicionamiento “oficial” dentro de la estructura del cártel, concluyó Oliva.
Valencia González ya es un objetivo prioritario de la DEA
De acuerdo con reportes de autoridades estadounidenses, Valencia González habría tenido un papel relevante en la estructura operativa del CJNG. Se le atribuye la creación de grupos armados como el Grupo Élite y el Grupo Delta, conocidos por su capacidad violenta en disputas territoriales contra organizaciones rivales.
Además, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) lo identifica como una figura clave en la expansión del cártel en la región del Pacífico, así como en la supervisión de laboratorios de metanfetamina y la coordinación de operaciones armadas. Por su captura, se ofrece una recompensa de hasta 5 millones de dólares.
No obstante, especialistas como Javier Oliva advierten que su posible ascenso representaría nuevos retos para las autoridades de México y Estados Unidos. Su nacionalidad estadounidense podría complicar los procesos de cooperación binacional y los escenarios legales en caso de una eventual detención.

