La política exterior y las relaciones bilaterales entre España y México han sumado un nuevo capítulo tras la reciente visita de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, al territorio mexicano. Lo que para el gobierno regional madrileño pretendía ser una gira institucional, se ha transformado en un incendio político en la capital española.
El grupo parlamentario Más Madrid, principal fuerza de la oposición en la Asamblea regional, ha tomado la medida inusual de enviar una carta formal de disculpas a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificando la actuación de Ayuso como un “ridículo” que no representa el sentir de la ciudadanía madrileña.
Una misiva contra el “bochorno” y el uso de fondos públicos
La carta, firmada por Manuela Bergerot, vocera de la coalición de izquierdas en la Asamblea de Madrid y figura central del partido, utiliza un lenguaje directo y punzante para desmarcarse de las acciones de la conservadora Ayuso. Según el documento dirigido a Palacio Nacional, la oposición madrileña observa “con bochorno el ridículo perpetrado” por la líder del Partido Popular durante su estancia en México. La crítica no se limita únicamente a las formas, sino que apunta a una presunta falta de ética administrativa en la gestión de la agenda internacional de la presidenta autonómica.

Bergerot acusa directamente a Isabel Díaz Ayuso de “simular una agenda internacional para disfrutar de viajes pagados con dinero público con fines vacacionales, de agenda ideológica o directamente de promoción de negocios privados”. En este sentido, la carta vincula este viaje con otros desplazamientos previos a ciudades como Nueva York, Miami y Bruselas, los cuales, a juicio de Más Madrid, carecen de interés mediático real tanto en España como en los países receptores. Según la oposición, estas giras suelen estar acompañadas únicamente por la televisión pública madrileña —bajo control gubernamental— y portales digitales de corte ultraderechista financiados con publicidad institucional.
Uno de los puntos más polémicos de la misiva es la denuncia sobre la “compra” de honores. Más Madrid sostiene que la agenda de Ayuso se restringe a contactos con políticos afines y a instituciones que reciben pagos del Gobierno de la Comunidad de Madrid para simular reconocimientos. Un ejemplo citado es la medalla otorgada en Aguascalientes, la cual, según el texto, forma parte de “patrocinios institucionales por valor de cientos de miles de euros”.
Hernán Cortés y la visión de los pueblos originarios
Más allá de los señalamientos financieros, el conflicto central reside en el discurso histórico y social que Ayuso desplegó en México. Durante su visita, la presidenta madrileña realizó una defensa encendida de la figura de Hernán Cortés y cuestionó la legitimidad de las demandas de perdón histórico, llegando incluso a calificar a la nación mexicana como un “narcoestado” y a denostar a los pueblos originarios.
Ante esto, la misiva de la izquierda madrileña es tajante: “Ayuso suele utilizar sus viajes para difundir una visión del mundo y la historia que no escatima en provocaciones, insultos y engaños, en lo que solo sus medios afines llaman batalla cultural”. El texto defiende que México es un país soberano que merece un trato de igualdad y respeto mutuo, criticando la “ignorancia considerable” de la presidenta madrileña sobre la historia compartida.

Bergerot señala que la reivindicación de Cortés es una postura “fanática” que incluso ya estaba desacreditada en el siglo XVI. Asimismo, la carta sugiere que estas acciones tienen como fin último “boicotear los esfuerzos del Gobierno de España para mejorar la relación bilateral con México, lo que incluye también un reconocimiento histórico de los abusos cometidos en los tiempos de la Colonia”.
El exilio republicano como lazo de fraternidad
Para Más Madrid, la actitud de Ayuso ignora la deuda emocional y democrática que España tiene con México. La carta recuerda con gratitud cómo México acogió a cientos de miles de demócratas españoles que huían del fascismo tras la Guerra Civil, permitiéndoles reconstruir sus vidas y familias. En contraste, acusan a la presidenta madrileña de situarse “en el peor lado de la Historia”, al estar vinculada a intereses que reivindican el pasado franquista y oponerse al reconocimiento de los descendientes del exilio.
Manuela Bergerot concluye su mensaje a Claudia Sheinbaum reiterando un perdón público por los ataques perpetrados por Díaz Ayuso. Asegura que la sociedad madrileña ha superado esa visión “imperial, rancia y antidemocrática” que intentó imponer la dictadura. La líder de la oposición se comprometió finalmente a “combatir sin cuartel esta agenda ultra que pretende enfrentar a los pueblos para proteger los intereses, la influencia y la riqueza de una pequeña minoría de privilegiados”.
