El niño ecuatoriano de cinco años Liam Conejo Ramos y su padre, Adrian Conejo Arias, fueron liberados del centro de inmigración en Texas donde estaban detenidos desde el pasado 22 de enero por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en Minneapolis, causando gran indignación en el país.
Fue el congresista demócrata Joaquín Castro, quien confirmó en su cuenta de X que padre e hijo fueron liberados y que este domingo regresaron a Minneapolis, luego de que ayer el juez federal Fred Biery de Texas ordenara su inmediata liberación del centro ubicado en Dilley, al sur de San Antonio antes del martes 02 de febrero.
“Liam, de cinco años, y su padre, Adrian, fueron liberados del centro de detención de Dilley. Los recogí anoche y los acompañé de regreso a Minnesota“, indicó el mensaje del congresista, que incluyó además varias fotos, una en la que el niño está en un sofá en su hogar y otra aparentemente tomada a la salida del centro familiar.
“Liam ya está en casa. Con su sombrero y su mochila. Gracias a todos los que exigieron la libertad de Liam. No pararemos hasta que todos los niños y sus familias regresen a casa”, señaló además el congresista.
Liam Conejo Ramos ‘no ha sido el mismo’
Cuando Liam Conejo fue detenido llevaba una gorra de invierno color azul con forma de conejo y una mochila del superhéroe Spider-Man, por los que preguntaba mientras estuvo en el centro.
Tras su visita al centro, Castro indicó que su padre le dijo que el niño “no ha sido el mismo” desde que la familia fue detenida y que estaba preocupado por su bienestar.
En su fallo, el juez de Texas señaló además que el niño y su padre podrían enfrentar deportación debido al “arcaico” sistema de inmigración, pero “ese resultado debería ocurrir a través de una política más ordenada y humana que la actual”.
Detención
Adrián Conejo regresaba junto a Liam a su casa tras recoger a su hijo de la escuela cuando fueron detenidos el 20 de enero, como parte del operativo de deportaciones masivas del Gobierno del presidente Donald Trump en Minneapolis, en el que un agente de ICE llevó al niño hasta la puerta de su hogar y le pidió que llamara.
Allí estaba su madre, que está embarazada, y miraba por la ventana lo que ocurría, pero su esposo le gritó desde la calle que no abriera, de acuerdo con Zena Stenvik, superintendente del distrito escolar local, que pasaba por el lugar en ese momento, el niño y su padre fueron trasladados posteriormente al centro en Texas.
Tras la orden del juez el sábado, el distrito escolar al que asiste Liam se mostró complacido con la decisión: “Queremos que todos los niños sean liberados de los centros de detención y que se reúnan las familias que han sido separadas injustamente“.

Con información de EFE.
DG