Mediante un comunicado conjunto, los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos y de la República del Perú, retomaron los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” que unen a ambas naciones, refiere el documento.
A partir de este viernes 7 de agosto, se reanudan oficialmente las relaciones diplomáticas entre ambos Estados.
“Los gobiernos de los Estados Unidos Mexicanos y de la República del Perú reafirman su respeto al derecho internacional y a los principios de la Carta de las Naciones Unidas”.
¿Qué generó la crisis diplomática?
La ruptura diplomática entre ambos países no ocurrió de manera fortuita, sino como resultado de una escalada de fricciones internacionales que tuvo su punto culminante en el ámbito del derecho de asilo. La decisión del Gobierno mexicano de otorgar protección política a Betssy Chávez, exprimera ministra durante la presidencia de Pedro Castillo, desató una enérgica respuesta por parte del Ejecutivo peruano, lo que fue calificado como una medida injerencista, debido a que Chávez enfrentaba procesos judiciales por su presunta participación en el intento de disolución del Congreso andino a finales de 2022.
Pero la gota que derramó el vaso, fueron los desacuerdos ideológicos que surgieron tras la destitución y detención de Castillo. Desde la Ciudad de México, los señalamientos de respaldo hacia el exmandatario depuesto y la manifestación explícita de ilegitimidad del gobierno de Dina Boluarte generaron tensión. El Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú recriminó de manera reiterada las declaraciones emitidas desde las mañaneras encabezadas por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, considerando que violaban el principio fundamental de no intervención en los asuntos internos de otros Estados, lo que derivó en la expulsión de embajadores y la reducción del nivel de las representaciones oficiales.

Impacto en las relaciones
Frente al quiebre de los vínculos políticos, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México mantuvo la postura de que el asilo es una tradición humanitaria histórica y un pilar innegociable de su política exterior. La Cancillería enfatizó que brindar refugio no constituye una agresión hacia el gobierno peruano, sino el cumplimiento de tratados internacionales.
A pesar del distanciamiento diplomático de alto nivel, ambas naciones procuraron salvaguardar la atención a los ciudadanos mediante sus oficinas consulares y proteger los intercambios comerciales existentes.

Retomando los vínculos
Tras la elección de Keiko Fujimori como presidenta de Perú, la política exterior andina dio muestras de apertura para superar el distanciamiento diplomático con México, luego de que la mandataria peruana manifestó públicamente que mantendría toda la disposición para reconstruir los lazos bilaterales, argumentando que la histórica relación diplomática y los esquemas de integración regional, como la Alianza del Pacífico, deben anteponerse a las discrepancias políticas.
Por su parte, la respuesta de su homóloga mexicana fue con cautela y expectativa, no obstante, el gobierno de México enfatizó que la ruptura fue una determinación unilateral de raíz, pese a ello, el reciente comunicado, es muestra de la madurez política de ambas gobernantes.


