El arquitecto canadiense-estadounidense Frank Gehry, una de las figuras más influyentes en la historia de la arquitectura contemporánea, murió este viernes en su residencia de Santa Mónica, California, a los 96 años de edad. La noticia fue confirmada por Meaghan Lloyd, su jefa de personal, quien detalló que el deceso ocurrió temprano en la mañana tras una breve enfermedad respiratoria.
Nacido como Frank Owen Goldberg en Toronto en 1929, emigró a Estados Unidos en 1947 y cambió su apellido, forjando una carrera que revolucionó el uso de formas curvas, titanio y materiales industriales en edificios icónicos que transformaron ciudades enteras.
Frank Gehry, el Museo Guggenheim y más
El Museo Guggenheim de Bilbao, inaugurado en 1997, se erige como la obra maestra de Frank Gehry y el emblema de su estilo desconstructivista. Sus paneles de titanio ondulantes, que evocan un barco o una flor en explosión, no solo capturaron una imaginación global, sino que generaron el llamado “efecto Bilbao“: un fenómeno urbanístico donde un solo edificio revitalizó una ciudad industrial en declive, atrayendo millones de visitantes y estimulando la economía local.
Antes de su construcción, Bilbao enfrentaba problemas de desempleo y decadencia industrial, y la llegada del museo marcó un punto de inflexión que transformó la ciudad en un destino cultural y turístico de renombre internacional. Este proyecto, encargado por la Fundación Solomon R. Guggenheim, consolidó a Gehry como un visionario capaz de fusionar arte, tecnología y contexto urbano, utilizando software avanzado de modelado tridimensional, como CATIA, para diseñar y construir formas imposibles hasta entonces con gran precisión técnica.
Más allá de Bilbao, Gehry dejó un legado de estructuras legendarias. La Casa Danzante en Praga, con su silueta de dos bailarines entrelazados, ejemplifica su ruptura con la rigidez geométrica. En España, diseñó las bodegas del Hotel Marqués de Riscal en Elciego, un remolino de titanio rosa, blanco y plata que honra la tradición vinícola con vanguardia.
Otros hitos incluyen la Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, cuya piel de acero inoxidable curvado acústicamente redefine la música sinfónica; el Pez de acero en el Puerto Olímpico de Barcelona; y proyectos como la Torre de Sagrera en Barcelona. Su estudio Gehry Partners, en Los Ángeles, sigue activo en obras internacionales.

Premio Pritzker
En 1989, Gehry recibió el Premio Pritzker de Arquitectura, el Nobel de su disciplina, por su capacidad innovadora para romper con las ortogonalidades tradicionales y explorar la escultura arquitectónica. Otros galardones incluyen el Premio Imperial de Japón en 1992, el Príncipe de Asturias de las Artes en 2014, la Legión de Honor de Francia y la Medalla Nacional de las Artes de Estados Unidos.
Estos reconocimientos subrayan la contribución de Frank Gehry a la cultura global, premiando no solo su audacia formal, sino su sensibilidad hacia el mobiliario –como las colecciones Easy Edges de cartón prensado en los años 70– y su influencia en generaciones de arquitectos.
DG
