El cineasta húngaro Béla Tarr, reconocido por sus creaciones contemplativas y de larga duración como Sátántangó (1994) y El caballo de Turín (2011), murió el lunes en un hospital de Budapest tras sufrir por un largo tiempo de severas enfermedades, a los 70 años.
Tarr, fue longevo colaborador de la también directora Ánges Hranitzky, quien fuera además su esposa hasta 2012, así como del escritor húngaro y Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai, y de Mihály Vig, Fred Kelemen y Erika Bók, compositor, cinefotógrafo y actriz respectivamente.
Su última película previa al retiro de la silla de director fue El caballo de Turín, co-escrita con Krasznahorkai y co-dirigida con Hranitzky. Estrenada en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2011, esta cinta, que evoca lo que pudo haber sido el acabose del filósofo alemán Friedrich Nietzsche, fue filmada en solamente 30 tomas largas.
Ese mismo año, en línea con su visión ideológica y política, tras unirse a la Mesa de Directores de la oenegé Cine Foundation International, firmó una misiva reclamando la libertad de los cineastas iraníes Jafar Panahi y Mohammad Rasoulof.
Béla Tarr, pionero del slow cinema
Fruto de su colaboración con László Krasznahorkai surgieron Armonías de Werkmeister (2000), la adaptación de la novela La melancolía de la resistencia, y Tango Satánico (1994), basada en la novela del mismo nombre, un filme de más de siete horas de duración y considerada su obra maestra.
Conocido por sus largometrajes en blanco y negro, Tarr se interesó primero por análisis muy gráficos y dramáticos de la sociedad y más tarde exploró la realidad angustiante y metafísica. Asimismo declarado anarquista y ateo, su obra fue comparada en repetidas ocasiones con la de los cineastas Michelangelo Antonioni y Andréi Tarkovski.
En otras ocasiones, Béla Tarr aseguró que no creía “en la honestidad ni en la autenticidad del cine de Hollywood”, y afirmó que en las pantallas “se debe representar personas reales, de una manera honesta y sincera”.

Una vida dedicada a la creación
Nacido el 21 de julio de 1955 en la ciudad de Pécs, comenzó su carrera como aficionado, y en 1977 empezó sus estudios de dirección en la Escuela Superior de Teatro y Cine, mientras que posteriormente, en los años 1980, trabajó en la empresa de cine estatal Mafilm.
Durante su carrera realizó casi medio centenar de películas y fue galardonado con premios como el Oso de Plata en Berlín (2011) por El caballo de Turín, o el Premio a la Trayectoria Profesional del Festival Internacional de Cine de Tokio (2024), entre muchos otros laureles.
En marzo de este año, Tarr recibió el Premio Honorífico 2025 del D’A-Festival de Cine de Barcelona.
Con información de EFE.
DG
