La convivencia entre ciudadanos y animales de compañía en la Ciudad de México atraviesa un momento de redefinición legal. El pasado 3 de marzo de 2026, el Congreso capitalino recibió una iniciativa que busca transformar la manera en que los tutores interactúan con sus mascotas en espacios públicos. La propuesta, presentada por la diputada Olivia Garza, tiene un objetivo claro: que pasear a un perro sin las medidas de seguridad adecuadas, como la correa, deje de ser una falta menor para convertirse en una infracción con consecuencias severas.
Esta reforma a la Ley de Cultura Cívica responde a las constantes quejas ciudadanas sobre ataques de caninos en parques y vialidades, así como a la necesidad de proteger la integridad de los propios animales, quienes quedan expuestos a atropellamientos o peleas al deambular libremente.
Iniciativa del PAN propone arresto y multas
Actualmente, el artículo 28, fracción I, de la normativa vigente clasifica el tránsito libre de animales como una infracción de Tipo B. Sin embargo, la iniciativa de la bancada del PAN propone reclasificar esta conducta al Tipo C, lo que eleva significativamente el piso mínimo de los castigos.

De ser aprobada la reforma, las nuevas sanciones para los dueños de mascotas en la CDMX quedarían distribuidas de la siguiente manera:
- Sanción Económica: Multas que oscilan entre las 21 y 30 Unidades de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale a un rango de 2,463 a 3,636 pesos (según valores de 2026).
- Privación de la libertad: Un arresto administrativo obligatorio de 25 a 36 horas en el Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social.
- Responsabilidad Social: Trabajo en favor de la comunidad por un periodo de 12 a 18 horas.

El argumento detrás de la reforma
La diputada Olivia Garza enfatizó que el sistema actual ha fallado en su labor disuasoria. Muchos ciudadanos prefieren pagar una multa mínima que modificar sus hábitos de paseo.
“Lo que verdaderamente genera conciencia no es solamente el dinero; es el tiempo, el esfuerzo y la consecuencia directa de incumplir la norma”, señaló durante su exposición en la tribuna del Congreso.
Al elevar el tiempo de arresto y las horas de servicio comunitario, se busca que el tutor experimente una sanción que impacte su rutina diaria, fomentando así una cultura de respeto hacia los demás transeúntes y hacia los animales que sí transitan con medidas de seguridad.

Medidas de seguridad según las características del animal
Un punto crucial de la propuesta es que la obligatoriedad de la correa o bozal debe ser acorde a las características particulares del animal. Esto implica que los dueños de razas grandes o con antecedentes de agresividad deberán ser aún más estrictos con las medidas de contención para evitar que sus perros “azucen” o ataquen a terceros.
La iniciativa no busca criminalizar a los dueños de mascotas, sino prevenir tragedias. Según datos de protección civil, una gran parte de los incidentes por mordeduras en parques públicos de alcaldías como Benito Juárez, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo ocurren porque el tutor no tenía el control físico de su animal.

Próximos pasos en el Congreso de la CDMX
La propuesta ha sido turnada a las comisiones correspondientes para su análisis y dictaminación. Se espera que en las próximas semanas se realicen foros con asociaciones de protección animal y expertos en cultura cívica para enriquecer el dictamen. De recibir luz verde, la Ciudad de México se sumaría a las urbes globales con reglamentos de tenencia responsable más estrictos.
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