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Murió el “Monstruo de Atizapán” por causas naturales

En la madrugada de este jueves 29 de octubre, se confirmó el fallecimiento por causas naturales, del feminicida serial a la edad de 78 años, al interior de su celda en el centro penitenciario de Tenango del Valle, poniendo fin a uno de los expedientes más oscuros en la historia de la procuración de justicia en territorio mexiquense.

El caso del llamado “Monstruo de Atizapán”, identificado legalmente como Andrés Filomeno Mendoza Celis, salió a la luz pública en mayo de 2021, tras la desaparición de una mujer en el municipio mexiquense de Atizapán de Zaragoza. Las indagatorias iniciales de la entonces Fiscalía General de Justicia del Estado de México permitieron ubicar el domicilio del agresor, un inmueble ubicado en la colonia Ejidos de San Miguel, donde las autoridades descubrieron evidencias de crímenes sistemáticos perpetrados durante décadas.

De acuerdo con las investigaciones ministeriales, el homicida se ganaba la confianza de sus víctimas utilizando una fachada de aparente cordialidad y cercanía comunitaria tras hacerse pasar como facilitador de programas sociales. Su última víctima, reportada como desaparecida tras acudir a realizar compras con él, acudía a su vivienda con total tranquilidad, un factor que el victimario aprovechaba para someterlas sin levantar sospechas en la zona.

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Foto: Pexels

Hallazgos periciales, víctimas ocultas y cierre del caso

Tras el cateo realizado por peritos y policías de investigación en la propiedad del agresor, el escenario delictivo reveló una magnitud insospechada de violencia. Al interior de la vivienda se localizaron miles de restos óseos enterrados en una excavación profunda de por lo menos 17 mujeres, un niño y un hombre, así como artículos personales como credenciales de elector, libretas con nombres anotados, ropa, calzado, joyería y diversos videos que documentaban parcialmente sus crímenes.

La FGJEM desplegó un equipo multidisciplinario para analizar los fragmentos óseos hallados y cotejarlos con reportes históricos de mujeres desaparecidas en la región. Las pruebas periciales confirmaron que el sujeto operó de manera clandestina durante al menos veinte años, ocultando sus actos detrás de un perfil bajo y de un comportamiento social aparentemente inofensivo que impedía alertar a sus vecinos y a las autoridades locales.

A lo largo de los procesos judiciales subsecuentes, el Poder Judicial estatal dictó múltiples fallos condenatorios en contra de Mendoza Celis, acumulando ocho sentencias condenatorias que incluyeron penas de 55 años y 92 años e incluso una condena de prisión vitalicia por delitos de feminicidio y desaparición cometidos contra diversas mujeres.