Un testamento es un documento legal y que se realiza directamente por el interesado, mediante el cual una persona expresa su voluntad sobre qué hacer y cómo se deben repartir sus bienes, derechos y obligaciones después de su fallecimiento.
Este sirve para definir quienes recibirán los bienes y en qué proporción así como para determinar, si es el caso, quién cuidará de los hijos menores de edad o dependientes.
Gracias a él se evitan evita gastos mayores, pérdidas de tiempo y problemas en las familias luego de que una persona fallece, así como para dejar tranquilidad a los seres queridos para que no pasen por un juicio intestamentario el cual es caro, tedioso y largo.

¿Qué es impugnar un testamento?
Impugnar un testamento es un procedimiento legal mediante el cual un juez declara nulo, inválido o sin efecto un testamento (de manera total o parcial), es decir, cuando una persona solicita la invalidez de un testamento de otra persona, debido a que incumple con las exigencias de la ley o porque existen vicios en la voluntad del testador.
Por ejemplo, cuando un familiar fallece y éste deja un testamento, hay posibilidad de que alguien no esté de acuerdo con lo que se dicta ahí y puede solicitar la nulidad del mismo.
Esta acción puede ser realizada por cualquier persona que esté considerada como heredera. Es muy importante destacar que un heredero forzoso es quien tiene el derecho de heredar, tal como las hijas, hijos, madres, padres o conyugue.
Cuando una persona muere sin testamento se abre una sucesión legítima o intestamentaria, y el Código Civil para la Ciudad de México decide quién hereda, conforme a los artículos 1602 y siguientes.
¿Cómo impugnar un testamento?
Es importante que sepas que para poder impugnar un testamento, no basta solo con estar en desacuerdo, sino que, para poder hacerlo, se requiere de una causa legal justificada, como por ejemplo, las siguientes razones:
- Falta de capacidad mental: Esta aplica cuando se considera que la persona que hizo el testamento no tenía en ese momento la capacidad mental para hacer el documento.
- En caso de haber incoherencias en el documento.
- Vicios de la voluntad: En caso de que el testador haya sido amenazado, engañado, presionado o manipulado para incluir o excluir a determinadas personas.
- Falsificación o defectos de forma: Este aplica cuando el documento es falso o no cumple con los requisitos formales que exige la ley.
- Cuando hay un cambio inesperado e injustificado de personas beneficiarias.
Ya con esta información, es importante dar el siguiente paso y es que primero deberás pedir su nulidad ante un juez, no ante un notario.
Nota: estos plazos son estrictos y empiezan a correr desde momentos precisos, por lo que si deseas hacerlo y dejas pasar el tiempo, puede que te impida hacerlo en un futuro. Vencido el plazo, el testamento queda firme aunque tuviera un defecto real y demostrable.
Deberás también acreditar interés jurídico, es decir, demostrar que eres heredero o afectado legítimo por la disposición y sobre todo presentar pruebas: aportar peritajes médicos, testimonios o documentos que sustenten la causa de nulidad.