“Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el gobierno, atrapar el poder”, afirmó Daniel Ortega Saavedra, presidente de Nicaragua, en el discurso que dio por la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, en Managua; discurso que amenaza la democracia en el país centroamericano.
De igual forma el mandatario afirmó que los opositores al gobierno están “agazapados” y buscan llegar al poder para enriquecerse, por ello, aseguró que junto con la Asamblea Nacional y organizaciones desarrollará leyes que lo impidan.
“Vamos a trabajar con la Asamblea Nacional y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis, no podrán”, advirtió.
Perpetuidad y riqueza gubernamental
En enero de 2007, luego de enfundarse la banda presidencia, el exguerrillero prometió erradicar la pobreza y brindar “dignidad”, “trabajo, “progreso”, “paz”, “la recuperación del país”, situación que no ha ocurrido luego de 19 años de gobierno y nepotismo, ya que desde 2017, su esposa, Rosario Murillo, fue designada copresidenta en febrero de 2025, tras una reforma constitucional impulsada por su esposo.
La situación de pobreza se ve reflejada en otros indicadores como el desempleo del que no se conocen cifras reales y los bajos salarios que no alcanzan para la canasta básica, asegura la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides). Según datos del Banco Mundial el gobierno asegura que dicho rubro creció 12.5% en 2023, pero economistas independientes dudan de la información y estiman que cerca del 40% de la población la sufre.

Millonario a costa de los pobres
En otras palabras, el titular del Ejecutivo no ha cumplido con su promesa de darle dignidad, progreso y paz a los nicaragüenses. Los Ortega, en cambio, se han convertido en una de las familias más adineradas de Nicaragua a costa de los pobres. Reportes del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y Bloomberg coincidentemente calculan que la riqueza de la familia presidencial ronda los 2 mil 500 millones de dólares debido a negocios generados por un conglomerado que incluye hoteles, medios de comunicación, telefonía, agencias de publicidad y negocios en el sector energético, lo que ha puesto en evidencia su demagogia.

Con sus recientes declaraciones, el negar a la población nicaragüense el derecho a elegir democráticamente a sus gobernantes en un poder basado en la represión y la manipulación constitucional no refleja el ideal por el cual fue elegido, lo que los especialistas ven como un retroceso para la nación, de alguien que acumula dos mandatos con más de 25 años en el poder (1985-1990 y 2007 a la fecha).
Ortega Saavedra llegó para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza e instaurar la propia, lo cual ratifica con acciones como encarcelar a precandidatos políticos e inhabilitar a partidos opositores y pretender modificar la legislación de su país para evitar que haya elecciones y establecer su visión dictatorial.

