La noche más importante del cine no termina con la entrega de la estatuilla dorada. Para el millar de invitados que asistirán al Governors Ball, la fiesta oficial posterior a la gala de los Premios Óscar 2026, el verdadero espectáculo apenas comienza en el paladar. Este año, la propuesta gastronómica liderada por el legendario chef Wolfgang Puck y su hijo Byron, apuesta por una mezcla de nostalgia, lujo extremo y una logística que desafía los límites de la restauración convencional.
El menú de esta edición destaca por la inclusión de 60 kilos de carne Wagyu A5, la clasificación de res japonesa más alta y costosa del mercado. Este ingrediente, importado exclusivamente para la ocasión, representa el compromiso de la organización con la excelencia del producto, buscando ofrecer a las estrellas de Hollywood lo mejor de la gastronomía global en un solo bocado.
El pastel de pollo que conquistó a la realeza
Entre las decenas de preparaciones que desfilarán por el salón, hay una que guarda una historia particular: el pastel de pollo de la familia Puck. Aunque parezca un plato sencillo para una gala de tal magnitud, su sabor fue capaz de seducir al Príncipe Alberto de Mónaco.
Según relató Wolfgang Puck, tras probar el platillo en una edición anterior de los Óscar, el monarca quedó tan impresionado que propuso abrir un restaurante en Montecarlo específicamente para servir esa receta. Desde entonces, este pastel se ha convertido en un pilar inamovible de la cena, simbolizando el equilibrio entre la cocina de hogar elevada y el refinamiento técnico.

Una logística de 150 chefs en acción
Alimentar a la élite de la industria cinematográfica —incluyendo a figuras como el actor brasileño Wagner Moura o el cineasta español Óliver Laxe— no es tarea fácil. La operación es descrita por Byron Puck como una “máquina bien aceitada” que requiere de una coordinación absoluta.
- El equipo: Un ejército de 150 chefs profesionales trabaja simultáneamente tras los fogones.
- La producción: Se estima la salida de 25,000 platos individuales a lo largo de la velada.
- El tiempo: Toda la ejecución se realiza en una jornada maratoniana el mismo día de la gala, tras una semana de pruebas intensivas en las cocinas del Teatro Dolby.
Esta precisión asegura que, a pesar del volumen masivo de servicio, la calidad de cada preparación llegue intacta a las mesas de los nominados y ganadores.
Postres y estatuillas comestibles
La transición de lo salado a lo dulce es igualmente extravagante. El Governors Ball es famoso por sus chocolatinas con forma de estatuilla de Óscar, bañadas en polvo de oro de 24 quilates, que permiten a todos los invitados “llevarse un premio” a casa, al menos de forma literal.
La gama de postres se completa con:

- Pirámides de macarons franceses de diversos sabores.
- Variedad de helados artesanales (pistacho, avellana y stracciatella).
- Una selección de los mejores vinos del mundo y coctelería de autor diseñada para maridar con la intensidad de la carne japonesa.

Coctelería al estilo mexicano
La experiencia líquida del Governors Ball estará a la altura del banquete sólido. Los cócteles de la noche estarán a cargo, nuevamente, del tequila Don Julio, consolidando su presencia en los eventos más exclusivos de la industria.
Este año, las estrellas podrán disfrutar de creaciones diseñadas por Lorenzo Antinori, cofundador del prestigioso Bar Leone en Hong Kong. La carta de tragos presenta una fusión cultural con nombres temáticos que rinden homenaje al séptimo arte:
- “El mejor del show”: Una mezcla con acentos vibrantes que busca capturar la emoción del premio principal.
- “Maestro Martini”: Una reinterpretación sofisticada del clásico con toques modernos.
- “La secuela”: Un cóctel que utiliza inspiraciones mexicanas e italianas para cerrar la noche con una nota audaz.
La gastronomía de lujo en los Oscar 2026
El banquete de los Óscar se ha consolidado como una extensión del poder blando de Hollywood. Al contratar a figuras como Puck por más de tres décadas, la Academia garantiza que el evento mantenga un estándar de hospitalidad que compite con las mejores mesas del mundo. Más allá de la comida, el Governors Ball funciona como el espacio definitivo de relaciones públicas, donde los contratos se firman entre bocados de Wagyu. La tendencia hacia el uso de ingredientes con denominación de origen y la personalización extrema sugiere que, en años venideros, la experiencia culinaria será tan comentada y analizada como las propias películas en competencia.

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