Las labores de emergencia en la mina Santa Fe, ubicada en el municipio de El Rosario, Sinaloa, alcanzaron un punto determinante este miércoles. El Comando Unificado, encargado de gestionar la crisis tras el derrumbe del yacimiento, confirmó la localización y recuperación del cuerpo de un tercer trabajador. Este hallazgo representa otro paso en la cronología de una tragedia que ha mantenido en vilo a la comunidad minera y a las autoridades federales durante casi dos semanas.
Tras el rescate de los restos, equipos periciales de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa procedieron con el levantamiento formal para su traslado al Servicio Médico Forense en Mazatlán. En dicha instancia se realizarán las necropsias y pruebas genéticas de rigor para garantizar una identificación plena antes de entregar el cuerpo a sus familiares, quienes han permanecido en la zona cero recibiendo acompañamiento constante.

Operativo de extracción y desafíos técnicos en la mina
La recuperación de esta tercera víctima ha sido una tarea de alta complejidad técnica. Las autoridades informaron que las condiciones del subsuelo, marcadas por la inestabilidad del terreno y la presencia de agua, obligaron a los rescatistas a proceder con extrema cautela.
El Gobierno Federal detalló que el Comando Unificado mantiene un monitoreo permanente. La estrategia se ha centrado en el uso de bombas de alto flujo para reducir el espejo de agua, lo que finalmente permitió el acceso de los peritos y rescatistas al punto exacto donde se encontraba el minero.
La búsqueda del último trabajador sigue en curso
A pesar del hallazgo de este tercer cuerpo, las labores en Santa Fe no han concluido. El foco de atención se desplaza ahora hacia la localización del cuarto y último trabajador que aún permanece atrapado. Aunque existe una gran incertidumbre sobre su estado actual, la Coordinación Nacional de Protección Civil ha reiterado su compromiso de agotar todos los recursos disponibles para completar la misión.

Las operaciones continuarán de manera ininterrumpida mientras las condiciones de seguridad lo permitan, manteniendo la comunicación directa con las familias afectadas sobre cada avance en las galerías de la mina.
