Rodrigo Paz Pereira asumió este sábado la presidencia de Bolivia, marcando el fin de dos décadas de administraciones encabezadas por el Movimiento al Socialismo (MAS). Su llegada al poder ocurre en medio de la crisis económica más severa que enfrenta el país en 40 años, caracterizada por el incremento del costo de vida, la escasez de combustibles y la falta de divisas.
El acto oficial se realizó en el palacio legislativo de La Paz, donde Paz, de 58 años e hijo del expresidente Jaime Paz, fue recibido entre aplausos por asambleístas y delegaciones internacionales. Un aguacero torrencial acompañó la ceremonia, mientras la plaza Murillo permaneció bajo un amplio despliegue de seguridad.
“Dios, familia y patria: ¡Sí, juro!”, pronunció Paz al asumir formalmente el cargo. El juramento fue tomado por Edmand Lara, exoficial de policía y ahora vicepresidente. Paz llega a la Presidencia tras imponerse en el balotaje de octubre con el Partido Demócrata Cristiano.

El nuevo mandatario hereda un panorama económico complejo, agravado por la falta de dólares y la profundización del déficit fiscal. El gobierno saliente de Luis Arce agotó gran parte de las reservas internacionales para sostener un esquema de subsidios generalizados a la gasolina y el diésel.
Paz ha anunciado que recortará más de la mitad de esos subsidios, argumentando que el país no puede sostenerlos sin comprometer su estabilidad financiera. También ha propuesto un programa de “capitalismo para todos”, centrado en la formalización económica, la eliminación de trabas burocráticas y la reducción de impuestos para incentivar la inversión.

Rodrigo Paz amplia presencia internacional y expectativas de cambio
Más de 50 delegaciones internacionales arribaron a La Paz, a 3.600 metros de altitud, para presenciar la toma de posesión. Entre los invitados destacados asistieron el vicecanciller estadounidense Christopher Landau y los presidentes Gabriel Boric de Chile, Javier Milei de Argentina y Yamandú Orsi de Uruguay, entre otros líderes regionales.
La juramentación de Paz Pereira también marca el inicio de una nueva etapa política. Su victoria simboliza el cierre del largo ciclo del MAS, que gobernó Bolivia desde 2006 con Evo Morales y luego con Luis Arce. La oposición y sectores empresariales ven la transición como una oportunidad para implementar reformas orientadas al crecimiento y la reconciliación.

Paz, nacido en España durante el exilio de sus padres en 1967, agradeció la presencia de mandatarios y representantes extranjeros, a quienes llamó a “volver a mirar a Bolivia como un socio confiable para la región”. En su discurso, aseguró que su gobierno impulsará la estabilidad económica, el fortalecimiento institucional y nuevas relaciones internacionales.
El nuevo presidente inicia así un mandato de cinco años, con la promesa de recuperar la economía y reencauzar al país tras dos décadas de predominio político de izquierda.

