El Gobierno Federal concretó un acuerdo con el sector gasolinero para establecer una reducción gradual en el precio del diésel, el cual se fijará en 27 pesos por litro a partir de la próxima semana. La medida, calificada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como “realmente importante para el país”, busca contener los efectos del incremento internacional en el precio del barril de petróleo derivado de las tensiones bélicas en el Medio Oriente.
Durante la conferencia matutina de este miércoles 29 de abril, la mandataria detalló que este ajuste es resultado de una mesa de trabajo donde participaron Petróleos Mexicanos (Pemex), las secretarías de Energía y Hacienda, así como representantes de las estaciones de servicio.
El costo del diésel, que hace tres semanas rondaba los 30 pesos, inició un descenso previo a 28.50 pesos gracias a incentivos fiscales, antes de alcanzar este nuevo tope pactado.

Estrategia bancaria y alivio a consumidores de gasolina
A la par de la regulación en el combustible pesado, la Jefa del Ejecutivo recordó el convenio con la Asociación de Bancos de México (ABM) para disminuir las comisiones por el uso de tarjetas de crédito y vales en los establecimientos de despacho de gasolina.
Dicha acción responde a una demanda del sector gasolinero para mitigar los costos operativos y evitar que estos se trasladen al consumidor final, bajo la premisa de proteger la economía familiar.
Sheinbaum Pardo subrayó que estas decisiones forman parte del “Plan México”, una estrategia que también incluyó este miércoles la firma de un acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana.
“Es un esfuerzo integral, de todos, todos ponen de su parte y vamos sacando adelante el Plan México y sobre todo la gente que se mantenga el empleo, que las familias ganen bien y que no haya inflación”, afirmó la presidenta.

Contexto geopolítico y vigencia de los precios
La titular del Ejecutivo aclaró que el tope de 27 pesos para el diésel tiene un carácter temporal, debido a que la volatilidad actual responde a factores externos como el conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, eventos que han encarecido el crudo a nivel mundial.
Ante este escenario extraordinario, el gobierno y la iniciativa privada optaron por una política de contención para estabilizar el mercado interno mientras se normaliza la situación geopolítica.

