El sistema sanitario mexicano enfrenta serios desafíos estructurales en la calidad de la atención y el acceso equitativo a los servicios básicos. De acuerdo con la tercera edición del informe Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe, elaborado de forma conjunta por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, el país registró una tasa de 135 fallecimientos por cada 100 mil habitantes atribuibles a condiciones médicas tratables.
Esta cifra sitúa al país por encima de la media regional, que se ubicó en 130 decesos por cada 100 mil personas, y lejos del promedio de los miembros de la OCDE, donde apenas se alcanzan 57 casos, situación atribuible a una menor efectividad en los diagnósticos tempranos como a deficiencias en el seguimiento clínico, factores que continúan alejándolo de los estándares internacionales de cobertura y supervivencia.

El reporte pone de manifiesto que la efectividad médica en el territorio nacional tiene rezagos significativos en comparación con otras economías del continente, superando los índices reportados por países como Brasil, Argentina, Colombia y Perú, además de duplicar las estadísticas de Chile.
Afecciones crónicas e inequidad en la atención medica
En el caso mexicano el informe destaca lo siguiente:
- Las cardiopatías concentran los mayores decesos del país, con 63% de los casos analizados.
- Padecimientos cerebrovasculares con un 15%.
- México se posiciona entre las naciones con mayor prevalencia de diabetes de la región, superando el 16% en la población adulta, superior al 8% que promedian los países desarrollados pertenecientes al organismo internacional.
Un factor determinante en esta brecha es la fragmentación del sistema de salud. La evaluación internacional recalca que la política pública actual favorece de manera directa a la población ocupada en el sector formal de la economía, otorgándoles un acceso más oportuno y una atención de superior calidad. Por el contrario, los sectores vulnerables o de la economía informal enfrentan barreras recurrentes relacionadas con la escasez de recursos, infraestructura deficiente y limitaciones en la cobertura médica.

Fallas regulatorias y falta de seguimiento
En el plano preventivo, los indicadores tampoco son alentadores, ya que la mortalidad por causas prevenibles, es decir, las que se pueden evitar mediante intervenciones de salud pública antes de la aparición de la enfermedad, México registró 176 fallecimientos por cada 100 mil habitantes, superando los 167 de América Latina y los 105 de la OCDE, aunado al preocupante consumo de tabaco en adolescentes de 13 a 15 años, que rebasa el 15% y la posición número 13 en esperanza de vida al nacer dentro de la región.
Vale la pena precisar que las enfermedades cardiovasculares y los cánceres, fueron las causas de muerte más
comunes en todos los miembros de la OCDE; en el caso de enfermedades transmisibles, las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas y la tuberculosis, junto con las afecciones maternas y perinatales, son las principales causas de muerte en la región.


