El panorama climático en México atraviesa una etapa crucial durante este año. De acuerdo con proyecciones oficiales de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a través del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la temporada oficial de precipitaciones y ciclones tropicales 2026, que comenzó desde mediados de mayo y se mantendrá activa hasta el próximo 15 de noviembre.
No obstante, las proyecciones advierten que los patrones habituales sufrirán variaciones significativas debido a la paulatina consolidación del fenómeno de “El Niño”.
Dicho fenómeno es un evento climático natural que ocurre cuando las aguas superficiales del Océano Pacífico se calientan más de lo normal y altera los patrones de viento y lluvia en todo el planeta, y que ocurre de manera cíclica cada 2 a 7 años y suele durar entre 9 y 12 meses, por el contrario, su versión gélida se denomina “La Niña”.

Lluvias en ascenso y recuperación del sistema de presas
Las precipitaciones de los primeros seis meses de 2026 mostraron un incremento estimado del 15% por encima del promedio climatológico de las últimas tres décadas. Este comportamiento da continuidad a la tendencia histórica observada durante 2025, periodo que registró volúmenes de lluvia sin precedentes recientes. En la Zona Metropolitana del Valle de México, estos acumulados han permitido una recuperación paulatina de la infraestructura hídrica clave.
El Sistema Cutzamala alcanzó durante las primeras semanas de julio más del 70% de su capacidad operativa global, impulsado por el llenado progresivo en embalses como Valle de Bravo, Villa Victoria y El Bosque. Aunque estas cifras alivian el estrés hídrico acumulado tras periodos secos anteriores, organismos de protección civil advierten que la abundancia de agua implica riesgos urbanos constantes, por lo que resulta indispensable mantener activas las alertas por encharcamientos e inundaciones severas.
El fortalecimiento de El Niño y su impacto
El SMN anticipa que este fenómeno continuará cobrando fuerza en los meses venideros, alcanzando potencialmente un nivel de intensidad alto o muy alto entre el cierre de 2026 y los primeros meses de 2027.
La consecuencia directa de esta alteración oceánica es un incremento sustancial en la actividad de ciclones tropicales en la cuenca del Pacífico. Para este periodo se contemplan entre 18 y 21 sistemas en dicho océano, en contraste con una actividad promedio en el Atlántico que será de 11 a 15 sistemas.

El mes de septiembre será el mes de mayor riesgo, donde la interacción de tormentas puede desencadenar lluvias torrenciales sostenidas.
Regiones en alerta y contrastes climáticos previstos
Los efectos meteorológicos no se manifestarán de forma homogénea en todo el territorio nacional, la vigilancia principal se concentrará en los estados de la franja costera occidental:
- Baja California Sur.
- Sinaloa, Nayarit y Jalisco.
- Colima, Michoacán y Guerrero.
- Oaxaca y Chiapas.
En la Península de Yucatán y zonas del sureste, se prevén lapsos de precipitación por debajo del promedio.
