La tensión política y social en los Estados Unidos ha alcanzado un nuevo punto de ebullición este miércoles 28 de enero. El presidente Donald Trump prometió una investigación “honrada y honesta” sobre el homicidio de Alex Pretti, un ciudadano estadounidense y enfermero de 37 años que fue abatido por agentes de inmigración en Mineápolis, Minnesota.
Ante la indignación nacional, el mandatario republicano aseguró que supervisará el caso personalmente, en un intento por calmar las protestas que han sacudido a la ciudad demócrata tras las agresivas redadas migratorias.
Sin embargo, las declaraciones de Trump no estuvieron exentas de polémica. El presidente criticó abiertamente a la víctima por portar un arma y dos cargadores llenos al momento del incidente, a pesar de que videos del suceso muestran que los agentes dispararon una decena de veces por la espalda a Pretti cuando este ya se encontraba desarmado y en el suelo.
“No me gusta que tuviera un arma”, sentenció Trump antes de un discurso en Iowa, una postura que ha generado fricciones incluso con la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y ha obligado a la Casa Blanca a reafirmar al mandatario como el “mayor defensor” de la Segunda Enmienda.
Demócratas exigen la destitución de Kristi Noem ante crisis migratoria
El caso de Alex Pretti, que se suma a la muerte de la manifestante Renée Good el pasado 7 de enero, ha provocado un terremoto político en Washington.

Los líderes demócratas en la Cámara de Representantes, encabezados por Hakeem Jeffries, Katherine Clark y Pete Aguilar, han puesto en la mira a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Los legisladores exigen su cese inmediato o, de lo contrario, impulsarán un juicio político para destituirla, acusando a su departamento de llevar a cabo una violenta “serie de asesinatos” bajo el pretexto de operativos migratorios.
A pesar de la presión, Donald Trump defendió firmemente a Noem, asegurando que “está haciendo un muy buen trabajo” y descartó pedirle la dimisión.
No obstante, la crisis ya se cobró la primera cabeza política con el relevo de Greg Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza y rostro visible de la represión en Mineápolis.
En su lugar, Trump ha nombrado a Tom Homan, su “zar” de la frontera, quien ya se encuentra en Minnesota reuniéndose con autoridades locales para intentar una desescalada en una ciudad que permanece prácticamente militarizada con 3,000 agentes federales.


Mineápolis se prepara para nuevas protestas contra ICE
Mientras el gobierno federal intenta controlar los daños, en las calles de Mineápolis se vive una calma tensa.
Cientos de manifestantes mantienen vigilias permanentes en los memoriales de Alex Pretti y Renée Good.
El clima social es de profunda desconfianza, especialmente ante la presencia de oficiales federales que circulan con pasamontañas y placas cubiertas.

Para el próximo viernes, se espera una manifestación masiva que exigirá justicia por las muertes ocurridas durante los operativos de ICE, un evento que pondrá a prueba la promesa de “desescalada” del presidente.
En el ámbito judicial, la presión también aumenta. El juez federal Patrick Shiltz citó al jefe interino de ICE, Todd Lyons, para este viernes; de no rendir explicaciones satisfactorias sobre la actuación de sus agentes, podría ser declarado en desacato.
En Cacho Periodista seguiremos de cerca el desarrollo de esta investigación “honesta” prometida por Trump y el desenlace de la batalla política por el control de la Seguridad Nacional, en un año marcado por las elecciones de medio mandato y la defensa de los derechos constitucionales.
