En el último reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) respecto a la encuesta “SMART”, una metodología para evaluar y monitorear el estado nutricional de poblaciones, se advirtió sobre el delicado estado de desnutrición en el que están las poblaciones infantiles en Gaza.
En dicha encuesta, se catalogaron diversos problemas relacionados con la desnutrición infantil, analizada en las zonas accesibles de la Franja de Gaza en Palestina. De acuerdo con el informe de la UNICEF, se advierte de:
- Desnutrición aguda entre los niños de la población accesible
- Tasas preocupantes de desnutrición crónica, es decir, el retraso del crecimiento
- Desnutrición materna
- Calidad de la dieta muy deficiente
- Prácticas de alimentación subóptimas para lactantes y niños pequeños
- Una carga sustancial de enfermedades infantiles

Según la interpretación que da la UNICEF respecto a los resultados de la encuesta de nutrición infantil en Gaza, “un indicador de crecimiento lineal deficiente que refleja condiciones nutricionales y de salud acumuladas a lo largo del tiempo […] La coexistencia de retraso del crecimiento, emaciación y sobrepeso en la misma población apunta a una mala calidad de la dieta más que a la cantidad de alimentos solamente”.
Es decir, que los constantes bloqueos humanitarios en la Franja de Gaza por parte de las fuerzas armadas de Israel han permitido el avance de la desnutrición infantil en el territorio palestino “la hambruna en Gaza, las graves restricciones de acceso y las interrupciones en el suministro provocaron que la alimentación suplementaria generalizada”, señaló la UNICEF.

Además, se explicó que después del “alto al fuego” en octubre de 2025, algunos programas humanitarios encargados de tratar la nutrición infantil funcionaron, sin embargo, “los suministros y el acceso necesarios para prevenir la desnutrición infantil no llegaban a los niños”.

La nutrición infantil mejora cuando la ayuda humanitaria y los suministros comerciales llegan a los niños, y se deteriora con la misma rapidez cuando no es así. Las mejoras que observamos son frágiles y dependen del acceso humanitario sostenido, la financiación adecuada y el buen funcionamiento de los mercados comerciales. Sin ellos, el progreso podría revertirse en cuestión de meses, y los niños volverían a pagar el precio más alto”, declaró Edouard Beigbeder, Director Regional de UNICEF para Oriente Medio y el Norte de África.
La encuesta fue realizada y arroja resultados de las zonas accesibles de Gaza. Alrededor del 17% de la población de Gaza, unas 358 mil personas, fue excluida del marco de muestreo antes de la selección de conglomerados debido a restricciones de acceso y seguridad. Mientras tanto, niños menores de 12 años que sí fueron encuestados presentan desnutrición crónica.

La desnutrición aguda puede mejorar en cuestión de semanas. El daño general no. Los niños necesitan agua potable, atención médica y alimentos variados y nutritivos, no solo las calorías suficientes para sobrevivir”, afirmó Beigbeder.
Ante los resultados, la UNICEF hizo un llamado para que se garantice un acceso humanitario sostenido y sin trabas, incluso para el combustible; la continuidad de la financiación para la nutrición, la salud y los servicios de agua y saneamiento; y la apertura de los mercados comerciales, para proteger a los niños de un nuevo deterioro.

Las consecuencias del bloqueo israelí en Gaza
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios reportó que “muchos gazatíes siguen muriendo o siendo heridos, incluidas personas que buscan alimentos en las rutas de los convoyes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y en los puntos de distribución militarizados apoyados por Estados Unidos e Israel”.
De acuerdo con un reporte de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), en la vida cotidiana en Gaza, hasta lo más mínimo es un lujo. “A menudo, no hay agua para cocinar ni lavarse. La comida nunca es suficiente”, explicó Manar, una trabajadora humanitaria de la organización.

Cuando la suerte acompaña, estas familias desesperadas logran cocinar arroz, pero muchas veces, Manar y sus familiares se acuestan con el estómago vacío. “Nuestros hijos lloran porque tienen hambre. Como madre, me rompe el corazón”, declaró.
La UNRWA explicó que la destrucción generalizada de la infraestructura sanitaria, los desplazamientos reiterados, las restricciones al acceso humanitario y la grave escasez de medicamentos, suministros médicos, combustible y personal sanitario han dejado a los servicios de salud incapaces de satisfacer siquiera las necesidades básicas.
El deterioro del agua, el saneamiento, la nutrición y otros sistemas esenciales de salud pública ha intensificado aún más los riesgos para la salud, en particular para las mujeres, los niños, las personas mayores, las personas con discapacidad y las personas con enfermedades crónicas.
