La capital de Sinaloa, Culiacán, registró una nueva jornada de violencia la mañana de este martes 27 de enero, luego que el secretario de Seguridad Pública y Tránsito de Culiacán, Alejandro Bravo Martínez, sufrió una agresión a balazos en el sector Aeropuerto mientras coordinaba un operativo oficial.
De acuerdo con el reporte de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado, el funcionario acudió a la zona tras recibir alertas sobre detonaciones de arma de fuego para supervisar las acciones de respuesta.
Al arribar al sitio, civiles armados intentaron evadir a las autoridades mediante el uso de artefactos “ponchallantas” y disparos.
Elementos de seguridad repelieron la agresión en un intercambio de fuego que alcanzó el vehículo del secretario. Las autoridades enfatizaron que, pese a los impactos recibidos en la unidad, la integridad física de Bravo Martínez no resultó comprometida.
Saldo del enfrentamiento y víctimas civiles
El balance del operativo arrojó un elemento policial lesionado por esquirlas, quien recibió atención médica inmediata; sus heridas se reportan como no graves.
A pesar de lo anterior, el fuego cruzado afectó a terceros: medios locales informaron que un adulto y su hijo, quienes se dirigían a un plantel escolar, resultaron heridos durante la refriega en esta zona de Culiacán.
Tras el despliegue operativo en el sector, las fuerzas de seguridad lograron la detención de cuatro sujetos armados.
Los sospechosos fueron puestos a disposición de las instancias competentes para el inicio de las investigaciones y el deslinde de responsabilidades legales por el ataque y la posesión de armamento.
Contexto de inseguridad y crisis en la entidad
Este atentado contra el mando policial ocurre apenas tres días después de un enfrentamiento similar en el municipio de Escuinapa, lo que evidencia una persistente inestabilidad en la entidad.

La seguridad en Culiacán y sus alrededores permanece bajo presión debido a la disputa interna que sostiene el Cártel de Sinaloa desde hace más de un año y medio.
Dicho conflicto se originó tras la entrega de Ismael Zambada, alias “El Mayo”, a las autoridades de Estados Unidos por parte de Joaquín Guzmán López.
A partir de ese suceso, los operativos de supervisión y la presencia de mandos como Bravo Martínez en el terreno se han convertido en focos de vulnerabilidad ante la capacidad de fuego de los grupos en pugna que operan en la región.
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