El uso de dinero en efectivo para transacciones cotidianas en México está a punto de enfrentar uno de sus desafíos más grandes. Durante su participación en la reciente Convención Bancaria, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un anuncio que transformará la dinámica de millones de conductores y viajeros: la implementación obligatoria de pagos digitales en gasolineras y casetas de cobro en todo el territorio nacional.
Esta medida, que se perfila como una de las estrategias más agresivas de digitalización financiera en el país, busca modernizar sectores clave de la economía y reducir la dependencia del papel moneda. “Nuestro objetivo es que, a través de los esquemas que trabajemos con la banca, hagamos obligatorio el pago de las gasolinas y de las casetas de manera digital”, declaró la mandataria este lunes 23 de marzo de 2026, reafirmando lo expuesto ante los representantes del sistema bancario días atrás.
¿Por qué se elimina el efectivo en estos sectores?
La transición hacia lo digital no es solo una cuestión de modernidad, sino de control financiero y eficiencia. Según explicó Sheinbaum, la intención es potenciar herramientas tecnológicas ya existentes pero subutilizadas, como CoDi (Cobro Digital) y DiMo (Dinero Móvil), además de incentivar el uso de tarjetas de crédito, débito y aplicaciones bancarias desde dispositivos móviles.

La digitalización de estos pagos permitiría, según el gobierno, transacciones más rápidas, mayor transparencia y una reducción en los riesgos de seguridad asociados al manejo de grandes cantidades de efectivo en estaciones de servicio y plazas de cobro. Para apoyar esta iniciativa, la banca mexicana ha mostrado su respaldo anunciando que se eliminarán temporalmente ciertas comisiones en los pagos con tarjeta realizados en gasolineras, eliminando así una de las principales barreras que alejaba a los usuarios de los plásticos.

¿Cuándo entra en vigor la obligatoriedad?
Aunque la presidenta no fijó un día exacto en el calendario para el inicio de las sanciones o el rechazo total del efectivo, fue enfática al señalar que la implementación se llevará a cabo durante este 2026. La transición dependerá de la velocidad con la que avancen los acuerdos entre el gobierno, las instituciones bancarias, las empresas gasolineras y los operadores de las autopistas concesionadas.
“Nuestro objetivo es que este año logremos consolidar estos esquemas”, precisó la mandataria. Esto marca el inicio de una cuenta regresiva para que los negocios del sector adapten sus terminales y para que los ciudadanos se familiaricen con los métodos de pago electrónicos.


¿Es un impacto real para los ciudadanos?
En la práctica, esta medida significa que, en un futuro cercano, llegar a una caseta de cobro sin saldo en el dispositivo de telepeaje o sin una tarjeta bancaria podría representar un problema serio, ya que cada vez más puntos de control dejarán de aceptar billetes y monedas. Lo mismo ocurrirá en las estaciones de carga de combustible, donde el celular se convertirá en la herramienta principal de pago.
La recomendación para los usuarios es clara: comenzar la transición personal hoy mismo. Familiarizarse con las aplicaciones de su banco, activar herramientas como CoDi y asegurar que sus tarjetas estén vigentes será fundamental para evitar contratiempos en los trayectos diarios o viajes por carretera. México camina hacia un futuro sin efectivo, y la parada en la gasolinera será el primer gran cambio.
