El escándalo que hoy acapara los titulares nacionales no ocurrió de la noche a la mañana. La historia comenzó a tejerse entre 2015 y 2016, cuando el Servicio de Administración Tributaria (SAT) encendió las alarmas sobre las finanzas de Inés Gómez Mont.
En aquel momento, la conductora de televisión enfrentaba un reclamo por una supuesta omisión en su declaración de impuestos que rondaba los 6 millones de pesos.
Mientras ella intentaba solucionar su situación fiscal, las autoridades federales ya le seguían la pista al despacho Álvarez Puga & Asociados, fundado por su esposo Víctor Manuel y su cuñado Alejandro Mario, bajo la sospecha de operar una masiva red de lavado de dinero y asesoría en evasión fiscal a través de empresas “factureras”.
El verdadero golpe llegó en septiembre de 2021. Tras años de investigaciones discretas, la Fiscalía General de la República (FGR) obtuvo órdenes de aprehensión en contra de la pareja y de Alejandro Álvarez Puga.
Los cargos fueron contundentes: delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita y defraudación fiscal. La investigación destapó un presunto desvío de 2 mil 950 millones de pesos de la Secretaría de Gobernación (Segob), dinero público que supuestamente se trianguló mediante contratos simulados para prisiones federales. Al enterarse de los mandamientos judiciales, el matrimonio tomó a sus hijos y abandonó el país de inmediato, iniciando una vida como prófugos.

¿Dónde está el esposo de Inés Gómez Mont?
Durante los años 2022 y 2024, el paradero de la famosa familia se convirtió en un misterio alimentado por rumores y solicitudes de la Interpol. Aunque la información surgía a cuentagotas, investigaciones periodísticas revelaron que los prófugos se refugiaron inicialmente en una lujosa zona de Las Bahamas e incluso exploraron la posibilidad de solicitar asilo en otros países.
Sin embargo, la presión internacional y el constante rastreo migratorio los obligaron a separarse y cambiar de residencia constantemente para evitar dejar pistas a las autoridades mexicanas y estadounidenses.
El destino del “clan” dio un giro radical a finales de 2025. En un operativo que tomó a todos por sorpresa, el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo a Víctor Manuel Álvarez Puga en Miami, Florida.
El empresario había logrado burlar los controles migratorios ingresando al país por vía marítima, pero las inconsistencias en su estatus legal terminaron por delatarlo.
Tras ser recluido en el Centro de Procesamiento de Krome, trascendió de manera extraoficial que, ante la captura de su esposo, Inés Gómez Mont decidió cortar lazos de comunicación inmediatos y huir con rumbo a Dubái para no correr la misma suerte.


El capítulo más reciente: La caída del último eslabón en Cancún
La tregua con la justicia terminó este julio de 2026. La noche de este jueves 9 de julio, la Policía Federal Ministerial cerró por completo el cerco sobre la familia al ejecutar una orden de aprehensión en contra de Alejandro Mario Álvarez Puga.
El operativo se llevó a cabo en el corazón del turismo de lujo en México: el Bulevar Kukulcán, ubicado en la zona hotelera de Cancún, Quintana Roo.
Alejandro, pieza clave en el andamiaje financiero de las empresas fachada, era el último de los hermanos que permanecía en libertad.
Tras ser capturado en el Caribe mexicano, las autoridades federales ordenaron su traslado inmediato a la Ciudad de México para ingresarlo al Reclusorio Sur, donde un juez federal determinará su situación jurídica por los delitos de lavado de dinero y fraude fiscal.
Con Alejandro tras las rejas en la capital del país y su hermano Víctor retenido por las autoridades migratorias en Estados Unidos, el imperio de los Álvarez Puga parece estar completamente desmantelado, dejando a Inés Gómez Mont como la única pieza de este rompecabezas judicial que todavía esquiva a las autoridades.
