Las desinstalaciones de la app móvil de ChatGPT en Estados Unidos se dispararon 295% en un solo día, según datos de la firma de inteligencia de mercado Sensor Tower, luego de que se hiciera público el acuerdo entre OpenAI y el Departamento de Defensa de Estados Unidos, rebautizado bajo la administración Trump como “Department of War”.
El salto es significativo si se compara con la tasa habitual de desinstalaciones diarias, que ronda el 9% en los últimos 30 días.
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El impacto no fue solo en salidas:
- Las reseñas de una estrella crecieron 775% el sábado y otro 100% el domingo.
- Las valoraciones de cinco estrellas cayeron 50%.
- Las descargas bajaron 13% el sábado y 5% el domingo, cuando el viernes previo habían crecido 14%.
Los datos fueron reportados por Sensor Tower y respaldados por otras firmas como Appfigures y Similarweb, según publicó TechCrunch.

Appfigures incluso señaló que, por primera vez, Claude superó en descargas diarias en EU a ChatGPT el sábado. Similarweb estimó que las descargas de Claude en la última semana fueron 20 veces superiores a las de enero, aunque advirtió que podrían influir otros factores además de la controversia política.
El efecto Claude
Mientras ChatGPT caía, Claude, el chatbot de Anthropic, crecía.

Tras anunciar que no firmaría un acuerdo con el Departamento de Defensa por preocupaciones vinculadas al posible uso de IA para vigilancia interna o armamento autónomo, Claude registró aumentos de descargas de 37% el viernes y 51% el sábado, según Sensor Tower. Appfigures estimó un crecimiento aún mayor: 88% interdiario el sábado.
El sábado alcanzó el puesto número uno en la App Store de EU, y también lideró entre las apps gratuitas de iPhone en países como Bélgica, Canadá, Alemania, Luxemburgo, Noruega y Suiza.
El mercado parece haber reaccionado no solo por rendimiento tecnológico, sino por posicionamiento ético.
De sinónimo de IA a foco de controversia
Para muchas personas, hablar de inteligencia artificial es hablar de ChatGPT. La herramienta desarrollada por OpenAI supera los 800 millones de usuarios semanales y se ha convertido en una plataforma cotidiana para escribir, analizar datos o generar imágenes.
Aunque Gemini de Google ya ronda los 750 millones de usuarios mensuales, ChatGPT sigue siendo el actor dominante.

Sin embargo, la actual ola de desinstalaciones ocurre en un contexto más amplio: la campaña “QuitGPT”.
La campaña “QuitGPT”
El sitio quitgpt.org asegura que más de 1.2 millones de personas se han comprometido a dejar de usar la plataforma, cancelar suscripciones y promover el boicot en redes sociales.
Los organizadores, que se definen como activistas por la democracia, sostienen que OpenAI ha contribuido al auge del autoritarismo en EU y cuestionan las donaciones políticas de ejecutivos de la compañía, así como el uso de modelos GPT en herramientas vinculadas a ICE.
La campaña también critica al chatbot por fomentar dependencia emocional y problemas de salud mental a través de respuestas excesivamente complacientes —una crítica que ha circulado en debates académicos y tecnológicos.
El boicot no busca frenar la inteligencia artificial en sí, sino presionar a una empresa específica por sus decisiones políticas y comerciales.
¿Es una crisis estructural o un pico coyuntural?
ChatGPT sigue siendo, por amplio margen, la herramienta de IA más utilizada del mundo. Un salto del 295% en desinstalaciones es impactante en términos relativos, pero no implica necesariamente una caída masiva en números absolutos frente a una base de cientos de millones de usuarios.
Además, la historia de las plataformas tecnológicas muestra que los boicots digitales suelen generar picos intensos, pero no siempre sostenidos.
La pregunta de fondo no es solo si la campaña tendrá éxito, sino si la percepción ética empezará a pesar tanto como la capacidad técnica en la competencia por el liderazgo de la inteligencia artificial.
