El endurecimiento de los controles fronterizos y la limitación de los programas migratorios se consolidaron en el segundo mandato de Donald Trump, iniciado en 2025. Dentro de esta estrategia, la Casa Blanca puso un énfasis particular en la erradicación del denominado “Turismo de parto”, una modalidad en la que mujeres extranjeras ingresan a territorio estadounidense con el objetivo de dar a luz en la nación.
Es por ello que la administración de Trump busca impedir que se utilice la nacionalidad norteamericana del recién nacido como un mecanismo para obtener beneficios migratorios para los padres, hecho que las autoridades califican como un abuso del sistema.
De acuerdo con la ley de inmigración vigente, los funcionarios consulares tienen la instrucción de rechazar de manera directa las solicitudes de visa de quienes viajen con este propósito primordial.
La embajada de Estados Unidos en México subrayó la postura oficial a través de sus canales de comunicación en abril de 2025, al señalar la incompatibilidad de esta conducta con los fines de una estancia temporal.
Implicaciones para el erario y la ley migratoria
El Departamento de Estado sostiene que el ingreso de personas bajo esta modalidad representa una carga potencial para los contribuyentes estadounidenses, quienes podrían terminar bajo la responsabilidad de sufragar los costos de la atención médica.
El organismo fue tajante respecto a las consecuencias para quienes intenten evadir los controles establecidos
¡Por qué estan bajo vigilancia extrema las visas B-1 y B-2?
La regulación que permite a los oficiales negar las visas de visitante (B-1/B-2) bajo la presunción de “Turismo de parto” tiene sus antecedentes en el primer mandato del republicano Donald Trump.
Desde 2020, el Departamento de Estado implementó mecanismos para identificar a solicitantes cuyo plan de viaje central sea la atención obstétrica en la nación.

Las autoridades advierten que el intento de ocultar estas intenciones no solo deriva en el rechazo inmediato del documento, sino que compromete la elegibilidad del usuario para procesos futuros.
“Quienes abusan de nuestro sistema de inmigración mediante el turismo de parto podrían no ser elegibles para futuras visas o viajes a Estados Unidos”, indicó el Departamento en sus directrices de seguridad nacional.
Protección al sistema de salud estadounidense
La administración estadounidense defiende estas sanciones bajo la premisa de proteger la integridad de sus fronteras y la transparencia en el uso de los servicios públicos.
Al considerar este fenómeno como una distorsión de los beneficios de la ciudadanía por nacimiento, el gobierno federal busca desincentivar los viajes que tengan como fin exclusivo la obtención de documentos para los menores.
Con estas advertencias, el Departamento de Estado asegura que sirve y protege a la sociedad norteamericana de las repercusiones económicas que conlleva el gasto hospitalario no planificado por extranjeros.

