La organización del Mundial 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, enfrenta una ola de críticas por parte de los aficionados debido a la asignación de asientos. Tras semanas de quejas en redes sociales y reportes de seguidores que aseguran haber recibido lugares en zonas de menor costo a las pagadas, la FIFA rompió el silencio. En una aclaración oficial, el organismo rector del fútbol afirmó que los mapas de los estadios mostrados durante las primeras fases de venta eran meramente “orientativos” y no representaban una distribución exacta.
Un portavoz de la FIFA explicó que estos gráficos tenían como único objetivo servir de guía para que los compradores comprendieran la ubicación “posible” de sus asientos. Sin embargo, para muchos seguidores que desembolsaron miles de dólares en las etapas iniciales, esta explicación resulta insuficiente y tardía, calificando el proceso como una modificación unilateral de las “reglas del juego”.
Durante las distintas fases de venta previas a la actual fase de ventas de último minuto, la FIFA publicó mapas orientativos de las categorías para ayudar a los aficionados a comprender la posible ubicación de sus asientos dentro del estadio”, explicó a EFE un portavoz de la FIFA, que pidió no ser identificado, en un correo electrónico
Denuncias en Texas y Seattle por los asientos
El malestar es particularmente agudo entre quienes adquirieron entradas para sedes como el AT&T Stadium en Arlington, Texas. Aficionados como Jordan Likover denunciaron que, tras comprar boletos de Categoría 1 (la más alta y costosa fuera de las zonas VIP), recibieron asientos que, según los mapas originales del proceso de compra, corresponden a la Categoría 2.
“No se pueden cambiar las reglas después de que alguien ya jugó”, declaró Likover a medios internacionales, reflejando el sentir de miles de usuarios que se sienten engañados. Casos similares se han reportado en el Lumen Field de Seattle, donde sectores que inicialmente estaban etiquetados como Categoría 2 fueron degradados a Categoría 3 en actualizaciones posteriores del inventario, alterando la percepción de valor de los boletos ya adquiridos.

¿Por qué cambiaron los mapas? La explicación oficial
La FIFA argumenta que la precisión de los mapas originales dejó de ser válida una vez que se realizó el sorteo final y se abrieron las fases de venta para los abonos de los países participantes. Según el organismo, los nuevos mapas eliminaron los límites estrictos de capacidad de cada sección para adaptarse a la agrupación real de los aficionados de cada selección y a la distribución final del inventario.
“Estos mapas tenían como objetivo proporcionar una guía, no la distribución exacta de los asientos, y reflejan la extensión general de cada categoría de entradas dentro del estadio”, agregó el mensaje.
Es importante recordar que, en las primeras fases de venta, los compradores adquirían boletos “a ciegas”, sin saber qué equipos jugarían ni el número exacto de fila o asiento. En ese momento, la delimitación por colores en los mapas era la única herramienta de los usuarios para decidir su compra.
Precios de locura en el mercado de reventa
Esta polémica sobre la ubicación se suma a la indignación generalizada por los elevados precios de las entradas. Mientras la FIFA intenta calmar las aguas sobre la asignación de zonas, el mercado secundario alcanza cifras astronómicas.

Este jueves, en plataformas como Ticketmaster, un boleto para un partido de fase de grupos entre Estados Unidos y Paraguay se cotiza desde los 2,188 dólares. La situación es aún más extrema en sedes canadienses: un ticket para el encuentro entre Canadá y Bosnia Herzegovina en Toronto puede alcanzar los 94,197 dólares estadounidenses. Entre mapas inexactos y precios de reventa prohibitivos, el camino hacia la Copa del Mundo 2026 se vuelve cada vez más accidentado para el bolsillo del aficionado promedio.


