Las arrugas son pliegues cutáneos derivados del envejecimiento natural, la pérdida de colágeno y la exposición solar acumulada. Según la UNAM y la Harvard Medical School, estos cambios suelen ser visibles a partir de los 40 años debido a la redistribución de grasa facial y factores externos como el tabaquismo, requiriendo protección solar diaria y valoración dermatológica profesional para su tratamiento efectivo.
¿Por qué cambia nuestra piel?
La aparición de surcos y pliegues en el rostro, cuello y extremidades es un proceso biológico complejo que va más allá del simple paso del tiempo. Instituciones de prestigio como la UNAM y la Harvard Medical School coinciden en que las arrugas son el reflejo de una combinación de factores internos y externos.
A nivel estructural, la dermis experimenta una pérdida progresiva de colágeno y elastina, las proteínas responsables de la firmeza y elasticidad. Con el avance de la edad, especialmente después de los 40 años, la grasa facial —que otorga volumen y soporte— comienza a descender y redistribuirse. Este fenómeno genera hendiduras profundas, particularmente en áreas de alta movilidad muscular como el entrecejo y la frente.

¿Qué factores aceleran el envejecimiento?
No todas las pieles envejecen al mismo ritmo. La ciencia médica ha identificado catalizadores críticos que precipitan la formación de líneas de expresión y manchas:
- Daño solar acumulado: La radiación UV rompe las fibras de soporte de la piel.
- Tabaquismo: Reduce el flujo sanguíneo y daña la estructura celular.
- Gestos repetitivos: La contracción constante de los músculos faciales crea líneas dinámicas que terminan por marcarse permanentemente.
- Enfermedades metabólicas: Padecimientos como la diabetes pueden alterar la textura y capacidad de recuperación del tejido cutáneo.
Tipos de arrugas y signos comunes
La doctora Rosa María Ponce Olivera, dermatóloga de la Facultad de Medicina de la UNAM, explica que las zonas con mayor actividad muscular son las primeras en manifestar signos de desgaste. Identificar el tipo de pliegue es fundamental para determinar el abordaje clínico adecuado.
Clasificación de las líneas de expresión
- Patas de gallo: Líneas finas que irradian de las esquinas externas de los ojos.
- Código de barras: Arrugas peribucales verticales situadas sobre el labio superior.
- Líneas de marioneta: Surcos que descienden de las comisuras de la boca hacia la barbilla, otorgando un aspecto de tristeza o cansancio.
- Surcos nasogenianos: Pliegues que van de la nariz a la boca, acentuados por la pérdida de volumen en las mejillas.
Al llegar a los 50 años, estos signos suelen intensificarse, acompañándose de bolsas bajo los ojos y manchas solares. Estas últimas, de color café o gris, aparecen en rostro y manos. La especialista advierte que cualquier irregularidad en su forma, color o tamaño debe ser evaluada por un médico, ya que podrían ser indicios precoces de cáncer de piel.

Tratamientos médicos y cuidado de la piel madura
Contrario a la publicidad de productos milagro, la Universidad de Harvard enfatiza que la medida más eficaz es la prevención. El uso diario de bloqueador solar con un FPS mínimo de 30 (con protección UVA/UVB) y el uso de sombreros son los pilares de una piel sana.
Opciones no quirúrgicas y dermatológicas
Para quienes buscan revertir o suavizar los daños, la medicina moderna ofrece diversas alternativas de eficacia comprobada:
- Retinoides de prescripción: Derivados de la vitamina A, como la tretinoína, que estimulan la producción de colágeno y regulan la melanina.
- Toxina botulínica: Ideal para suavizar líneas de expresión en frente y entrecejo al relajar el músculo.
- Rellenos de ácido hialurónico: Restauran el volumen perdido en labios y surcos profundos de forma temporal.
- Láser y peelings químicos: Eliminan capas dañadas de la piel para tratar manchas y mejorar la textura general.
Tanto la UNAM como Harvard coinciden en un punto crucial: no se deben generar falsas expectativas con cosméticos superficiales. La recomendación de oro es acudir con un dermatólogo certificado para evaluar el nivel de daño solar y determinar un plan de tratamiento personalizado y seguro.

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