El mundo de la moda se viste de luto este lunes 19 de enero de 2026. Valentino Garavani, el legendario diseñador italiano conocido simplemente como “Valentino”, ha fallecido a los 93 años de edad en su residencia de Roma, rodeado de sus seres queridos.
La noticia, confirmada por la propia casa de modas y medios italianos como La Repubblica, marca el fin de una era para la alta costura y despide al hombre que definió la elegancia femenina durante más de medio siglo.
La muerte de Valentino pesa, es como si ese tío cool que no le daba pena fumar y salir de fiesta, tampoco. Al menos para mí. Fue tan clásico como moderno.
¿Quién era Valentino?
Nacido en Voghera en 1932, Valentino no solo fue un diseñador; fue el arquitecto de un canon estético basado en el glamour absoluto, la sofisticación y una feminidad sin concesiones.
Desde sus inicios en París hasta la fundación de su propia casa en la Vía Condotti de Roma en 1960, junto a su socio de vida y negocios Giancarlo Giammetti, su ascenso fue meteórico. Su visión logró lo que pocos: unir el rigor de la costura francesa con la pasión y el estilo de vida italiano.
Los servicios funerarios se llevarán a cabo en el estado se llevará a cabo a la PM23 en la Piazza Mignanelli 23 el miércoles 21 de enero y jueves 22 de enero, de 11:00 a. m. a 6:00 p. m.
El funeral tendrá lugar el viernes 23 de enero en la Basílica Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, en la Plaza della Repubblica 8 en Roma, a las 11 a. m.
El legado del “Rojo Valentino”
Si algo definirá por siempre su carrera es el Rojo Valentino. Tras un viaje a la ópera en Barcelona durante su juventud, donde quedó fascinado por las mujeres vestidas de rojo en los palcos, Valentino hizo de este color su sello personal.
Para él, el rojo no era solo un tono; era el único color capaz de competir con el blanco y el negro, dotando a la mujer de una fuerza y una presencia inigualables. “Una mujer vestida de rojo siempre está lista para conquistar el mundo”, solía decir el diseñador.
El diseñador de las estrellas y la realeza
Valentino fue el favorito de las mujeres más icónicas del siglo XX. Vistió a Jackie Kennedy (incluyendo su vestido de novia para su boda con Aristóteles Onassis), a la Princesa Diana, a Elizabeth Taylor y, en épocas más recientes, a estrellas de Hollywood como Julia Roberts, Anne Hathaway y Gwyneth Paltrow.

Sus diseños en la alfombra roja de los Oscar se convirtieron en sinónimo de victoria y distinción.
Aunque se retiró oficialmente de las pasarelas en 2008 con un desfile histórico en el Museo Rodin de París, Valentino nunca se alejó del todo del radar público. Se mantuvo como una figura venerada, observando cómo directores creativos de la talla de Pierpaolo Piccioli y, más recientemente, Alessandro Michele, mantenían viva su esencia.
Su vida fue retratada magistralmente en el documental “Valentino: The Last Emperor”, donde se mostró su perfeccionismo casi obsesivo y su amor por la belleza en todas sus formas.
Su partida deja un vacío imposible de llenar. Valentino representaba el último vínculo con la generación de los grandes couturiers que reconstruyeron la industria tras la Segunda Guerra Mundial.
Hoy, Roma llora a su emperador, pero su legado permanece en cada costura perfecta, en cada encaje delicado y, sobre todo, en ese tono de rojo vibrante que seguirá iluminando las pasarelas del mundo.

