El arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en la capital del país se vio empañado por actos de vandalismo. Mientras se disputaba el encuentro inaugural entre las selecciones de México y Sudáfrica, un contingente identificado como el bloque negro concentró sus acciones de violencia directamente en la puerta 8 del Estadio Ciudad de México, destruyendo accesos e infraestructura ante la mirada de asistentes y cuerpos de seguridad.
La situación escaló de manera drástica en las inmediaciones del inmueble mundialista. A través de diversas redes sociales, se difundieron imágenes y videos que muestran a los encapuchados rompiendo cristales, derribando vallas y vandalizando la puerta 8 del Estadio Banorte, generando pánico entre los asistentes que intentaban ingresar o se encontraban en los pasillos periféricos del recinto deportivo.
Estudiantes de la UNAM marchan en Avenida del Imán
Las movilizaciones comenzaron desde las 07:30 horas de este jueves, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se concentró en la estación Universidad de la Línea 3 del Metro. Debido a que el acceso a la emblemática columna de ‘Los Bigotes’ en Ciudad Universitaria permaneció cerrado por motivos de seguridad, el contingente estudiantil desvió su ruta programada y avanzó formalmente sobre la Avenida del Imán.

Los manifestantes marcharon portando pancartas y lonas con consignas en las que calificaban a la justa mundialista como un evento “excluyente porque no estamos todos”.
Desde el inicio del recorrido, la movilización fue resguardada y escoltada por integrantes del bloque negro, quienes justificaron su presencia bajo el argumento de proteger a los manifestantes, de acuerdo con los reportes de la prensa local.
Destrozos en el Cenapred, transporte público y agresiones a familias
Durante su avance rumbo a la puerta 8 del Estadio Banorte, el grupo radical realizó múltiples destrozos a la infraestructura pública y civil. En su trayecto, causaron daños de consideración en instalaciones de la UNAM y en la sede del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), además de destruir intencionalmente cámaras de videovigilancia conectadas al sistema C5 de la Ciudad de México.
La violencia también afectó al transporte público y a la ciudadanía; los encapuchados atacaron unidades del Trolebús, camionetas de pasajeros y automóviles particulares que se encontraban estacionados en las calles aledañas.

Asimismo, se reportaron agresiones físicas y verbales en contra de aficionados que portaban playeras de la Selección Mexicana, a quienes intentaron impedirles el paso de forma violenta, sin importar que se tratara de familias con niños pequeños.
Ante la gravedad de los disturbios en los accesos del estadio, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) implementaron un protocolo de emergencia para evacuar a los miembros de la prensa hacia zonas neutrales y estacionamientos internos con el fin de evitar riesgos mayores.
Hasta el momento, las autoridades oficiales no han emitido un balance sobre el número total de personas lesionadas o manifestantes detenidos tras los destrozos.
