La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, ha enviado un mensaje de tranquilidad a los habitantes de la alcaldía Milpa Alta respecto a la construcción de la nueva línea del Cablebús. Ante las recientes inquietudes manifestadas por diversos colectivos y comunidades, especialmente en la zona de Tecómitl, la mandataria capitalina aseguró de forma tajante que no habrá ninguna imposición de obra pública. Brugada enfatizó que el futuro de este sistema de transporte masivo dependerá enteramente de la voluntad ciudadana y del consenso con los pueblos originarios.
El modelo de gobernanza participativa puesto a prueba
El proyecto del Cablebús en Milpa Alta es una de las apuestas más importantes de la actual administración para mejorar la movilidad en una de las zonas más alejadas y de difícil acceso de la capital. No obstante, la jefa de Gobierno reconoció que existe una tensión natural entre la necesidad de desarrollo urbano y la protección de los derechos comunitarios y la propiedad de la tierra. En este sentido, anunció que se intensificarán las campañas de información para que la población conozca a fondo los beneficios y posibles impactos de la obra antes de tomar una decisión definitiva.
Brugada ha subrayado que su gestión se rige por un modelo de gobernanza donde la participación ciudadana no es opcional, sino el eje central. “Será lo que decida la gente”, ha sido la premisa repetida en sus recientes encuentros con vecinos. Esta postura busca evitar los conflictos sociales que han frenado otros proyectos de infraestructura en el pasado. El Instituto Electoral de la Ciudad de México también jugará un rol importante, pues se busca incentivar la votación en las consultas ciudadanas para que los resultados tengan un respaldo social sólido y legítimo.
Desafíos de movilidad y respeto a los usos y costumbres
Milpa Alta es una alcaldía con una fuerte identidad rural y comunitaria, donde el respeto a los usos y costumbres es fundamental. El desafío para el Gobierno de la CDMX es demostrar que el Cablebús puede integrarse de manera armónica sin vulnerar el tejido social. Los críticos del proyecto han expresado su preocupación por la posible gentrificación o la afectación de zonas de conservación, puntos que la administración de Brugada promete abordar mediante mesas de diálogo técnico y social.
Mientras tanto, otros sectores de la población ven en el Cablebús una oportunidad histórica para reducir los tiempos de traslado, que actualmente pueden superar las dos horas para llegar al centro de la ciudad. La moneda está en el aire y el proceso de consulta será vigilado de cerca por observadores de derechos humanos y especialistas en desarrollo urbano. La resolución de este caso marcará un precedente importante sobre cómo se negocian y ejecutan las grandes obras públicas en las periferias de la metrópoli, priorizando siempre la voz de quienes habitan el territorio.
