A menos de 40 días para que ruede el balón en la máxima justa deportiva, la FIFA enfrenta un escenario de incertidumbre en Norteamérica. La venta de entradas para el Mundial que organizan de manera conjunta Estados Unidos, México y Canadá se ha convertido en un foco de conflicto, especialmente por las duras críticas hacia el organismo internacional debido a los elevados precios establecidos para los encuentros en las tres sedes.
A pesar de que la FIFA ha completado ya cuatro etapas de venta, la respuesta del público no ha sido la esperada. Diversos grupos de seguidores han levantado la voz e, incluso, han promovido boicots activos, instando a la comunidad futbolera a no ceder ante costos que consideran abusivos. Un síntoma claro de esta apatía es la baja demanda para el partido inaugural de la selección de Estados Unidos contra Paraguay, programado para el 12 de junio en Los Ángeles; ahí, las entradas han alcanzado cifras cercanas a los 3,000 dólares, un monto que los aficionados locales se han negado a desembolsar.
Un descenso del 10% en la intención de compra
La magnitud del problema ha quedado registrada en un estudio reciente de la Universidad de Seton Hall. Según la investigación, el interés por adquirir boletos para la Copa del Mundo disminuyó un 10% entre los entusiastas del fútbol en Estados Unidos, una cifra que enciende las alarmas en el máximo organismo rector del balompié global.
El informe detalla que la caída en el interés se produjo de manera estrepitosa durante el mes de abril, afectando a tres perfiles distintos de espectadores:
- Aficionados al fútbol: Su deseo de compra se desplomó del 40% al 30%.
- Aficionados apasionados: Aquellos seguidores intensos de los deportes bajaron su interés del 33% al 25%.
- Aficionados generales: El público deportivo promedio cayó del 21% al 16%.
Complejidad y precios de “Super Bowl” alejan al público
El doctor Daniel Ladik, responsable de la metodología de la encuesta de Seton Hall, señaló que la estrategia de distribución ha sido un factor determinante en este rechazo. “Con tres loterías y una venta general, la FIFA ha hecho que comprar entradas para el Mundial sea increíblemente difícil”, explicó el académico.
Ladik añadió que, además de la burocracia en el proceso, el costo es la barrera principal. El experto subrayó que muchas entradas para la fase de grupos tienen precios similares a los del Super Bowl, una realidad económica que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses simplemente no puede permitirse, poniendo en jaque el éxito comercial de esta edición mundialista.