El camino hacia la inauguración de la Copa del Mundo 2026 ha resultado ser una travesía financiera de dimensiones monumentales para el Estadio Azteca. A medida que se acerca el pitazo inicial, la factura por la modernización del histórico inmueble no deja de aumentar, sumando ahora una partida económica crítica: el acuerdo con la FIFA para garantizar el acceso de los titulares de palcos y plateas durante la justa mundialista.
Originalmente, la venta de estos espacios se realizó hace más de seis décadas con el fin de capitalizar la construcción del estadio. Los compradores adquirieron en aquel entonces el derecho de ingreso a cualquier evento por un periodo de 99 años. Sin embargo, las normativas de la FIFA para el Mundial exigen un recinto totalmente “liberado” para la gestión de boletos y paquetes de hospitalidad, lo que generó un conflicto directo con los derechos adquiridos de los usuarios.
Para resolver esta encrucijada y evitar el descontento de los palcohabientes, Grupo Ollamani ha confirmado el pago de 62.4 millones de dólares (más de mil millones de pesos) a la FIFA. Según el reporte anual de la compañía correspondiente al año 2025, esta cifra cubrirá el acceso de los 15 mil lugares correspondientes a palcos y plateas, permitiendo que sus dueños asistan sin costos adicionales.

Los créditos de Grupo Ollamani ante la Bolsa Mexicana de Valores
La estrategia de financiamiento para poner a punto el Estadio Banorte ha seguido un camino distinto al de otros recintos mundialistas. Mientras que proyectos como el Estadio BBVA de Rayados se apoyaron en fideicomisos con aportaciones de FEMSA y empresarios, o el Estadio de Chivas contó con el patrimonio personal de Jorge Vergara y créditos bancarios específicos, Ollamani ha recurrido a una estructura de deuda corporativa y recursos propios que ha incrementado el presupuesto final.
De acuerdo con los informes enviados a la Bolsa Mexicana de Valores, la remodelación ya alcanza un costo total de 235 millones de dólares. Este monto incluye un crédito reciente de 26.8 millones de dólares destinado exclusivamente al pago del IVA.
Dicho crédito tiene un plazo de 12 años e incluye los acuerdos de patrocinio por el nombre del recinto. Posteriormente, el 30 de marzo, se formalizó otro préstamo con la misma institución por 468 millones de pesos para cubrir las obligaciones fiscales derivadas de la obra.

Inversión total y compromisos financieros para 2026
El desglose de la inversión revela una operación de alto riesgo y grandes expectativas. Grupo Ollamani inició las obras con recursos propios por 86.8 millones de dólares. No obstante, el reporte trimestral de 2025 señala que los compromisos registrados como inversión en equipo y propiedades sumaban 472.9 millones de pesos al cierre de 2024, quedando un monto pendiente de ejercer de más de mil millones de pesos para el periodo 2025-2026.
En total, la deuda acumulada a través de los créditos con Banorte representa el 62% del costo total de las remodelaciones. Si se suman la inversión inicial, los préstamos bancarios, el pago del IVA y la cuota de compensación a la FIFA por los palcos, la cuenta final asciende a 296.3 millones de dólares. Con este presupuesto, el Estadio Banorte busca cumplir con los estándares internacionales más exigentes, consolidándose como la pieza central de la actividad mundialista en el país, a pesar de la creciente presión financiera que esto representa para sus propietarios y accionistas.
