El Gobierno de Canadá, encabezado por el primer ministro Mark Carney, anunció la creación del primer fondo soberano de inversión en la historia del país. Esta iniciativa financiera surge como una respuesta directa a las crecientes fricciones comerciales con el gobierno de Donald Trump, para diversificar la riqueza nacional y reducir la vulnerabilidad económica que supone la estrecha dependencia con el mercado estadounidense.
El fondo contará con una inyección inicial de 25,000 millones de dólares canadienses (aproximadamente 18,000 millones de dólares estadounidenses) en un plazo menor a tres años. Según detalló Carney, este capital será complementado por aportaciones de empresas privadas y socios internacionales. Además, se habilitará una clase de inversión especial para que los ciudadanos canadienses participen directamente. “Este fondo fortalecerá al país y generará riqueza tanto para los canadienses de hoy como para las próximas generaciones”, aseguró el mandatario.
Infraestructura estratégica y soberanía de recursos
La gestión del fondo recaerá en una entidad estatal independiente y se enfocará prioritariamente en sectores críticos como energía, transporte, tecnología y minería. Entre los proyectos de “alta prioridad nacional” destacan el desarrollo de gas natural licuado Ksi Lisims en Columbia Británica, la terminal de contenedores de Contrecoeur en Quebec, y la extracción de minerales esenciales en la mina Sisson de Nuevo Brunswick.

Carney enfatizó el carácter nacionalista de la medida al declarar: “Todos los canadienses se beneficiarán de las ventajas que brindan estos grandes proyectos, ya que son nuestros recursos naturales, nuestra mano de obra y nuestra riqueza”. Por su parte, el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, resaltó la solvencia del país para financiar este mecanismo gracias a los bajos tipos de interés que Canadá obtiene en los mercados internacionales.
Críticas de la oposición y tensiones por el T-MEC
No obstante, el anuncio ha generado una fuerte reacción de la oposición. Pierre Poilievre, líder del Partido Conservador, arremetió contra la medida señalando que Canadá carece del superávit necesario para tales fines. “Mark Carney no tiene superávit; tiene déficits. Quiere añadir 25,000 millones de dólares a nuestra tarjeta de crédito nacional para apostar por un fondo liberal que enriquecerá a las élites bien conectadas como él”, sentenció.
A pesar de contar con mayoría absoluta en el Parlamento tras los resultados electorales del 13 de abril, Carney enfrenta un panorama externo complejo. Washington ha exigido concesiones específicas, como el fin del boicot al alcohol estadounidense, para iniciar la renegociación del T-MEC, pláticas que México y EE. UU. ya tienen programadas para finales de mayo.
Ante las presiones, Carney ha adoptado una postura más firme. Aunque inicialmente suspendió gravámenes para apaciguar a la administración Trump, recientemente advirtió a los ciudadanos que los lazos económicos con su vecino del sur, antes considerados una fortaleza, ahora representan una debilidad estratégica para la nación.

